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Sin olvidar pero mirando hacia adelante Las Vegas recuerda tiroteo


Angélica Cervantes lleva flores de su casa a la tumba de su hijo Erick Silva en Las Vegas, el sábado 29 de septiembre de 2018. Silva, un guardia de seguridad en el concierto Festival de la Cosecha Route 91 fue una de las 58 personas asesinadas el 1 de octubre de 2017 en el peor tiroteo masivo en la historia moderna de Estados Unidos.
Angélica Cervantes lleva flores de su casa a la tumba de su hijo Erick Silva en Las Vegas, el sábado 29 de septiembre de 2018. Silva, un guardia de seguridad en el concierto Festival de la Cosecha Route 91 fue una de las 58 personas asesinadas el 1 de octubre de 2017 en el peor tiroteo masivo en la historia moderna de Estados Unidos.

Con una serie de eventos, Las Vegas conmemora el lunes el primer aniversario del ataque a un concierto que se considera el peor tiroteo masivo en la historia de Estados Unidos.

A las 10:01 de la noche, el momento en que comenzó el tiroteo, las luces de las relucientes marquesinas de la ciudad se atenuarán, y se realizarán eventos conmemorativos en varias partes de Las Vegas.

Pero, el lugar de la tragedia está cerrado todavía. La investigación no ha terminado oficialmente. Las autoridades dicen que probablemente nunca podrán determinar qué fue lo que convirtió a un jugador de video poker de alto límite en un asesino en masa.

Todavía semana a semana ocurren cosas que traen a la memoria la terrible noche del Festival de la Cosecha Route 91, cuando el asesino disparó desde su habitación 32-135 a la gente reunida para disfrutar el evento musical, cobrando la vida de 58 personas antes de suicidarse.

En esta foto del 1 de octubre de 2017, un policía se cubre detrás de su patrulla durante el tiroteo desde el hotel Mandalay Bay a un concierto de música country, que dejó 58 personas muertas en el evento considerado el peor tiroteo masivo en la historia reciente de EE.UU. El asesino se suicidó.
En esta foto del 1 de octubre de 2017, un policía se cubre detrás de su patrulla durante el tiroteo desde el hotel Mandalay Bay a un concierto de música country, que dejó 58 personas muertas en el evento considerado el peor tiroteo masivo en la historia reciente de EE.UU. El asesino se suicidó.

Sea el ramo de flores secas insertado en el candado de la puerta 5 de entrada al lugar del concierto, encerrado con una valla de alambre y cubierto con sábanas verdes de plástico, o la publicación de los videos de las cámaras personales de la policía que respondió a los llamados de emergencia, o la demanda de MGM Resorts International a los sobrevivientes para que cedan su derecho a demandar a la compañía, o la demanda de los sobrevivientes y familiares de las víctimas contra MGM.

Sin embargo, la ciudad que unió a propios y extraños hace un año mira hacia adelante. Ya no hay las camisetas y calcomanías con la frase "Fuerza Las Vegas", han sido reemplazadas por las de "Nacido en Las Vegas", con el logo del nuevo equipo de hockey de la ciudad, los Golden Knights; y las cruces con los nombres de las víctimas del tiroteo delante del conocido letrero "Bienvenido a Las Vegas" han sido retiradas en su mayoría.

Las cruces blancas originales se han llevado a un museo de la vecina ciudad de Henderson, aunque se hicieron algunas nuevas para el aniversario.

No es que la ciudad haya olvidado los disparos o las víctima, de las cuales solo cinco eran de Las Vegas, las demás eran turistas. Las cruces blancas adornadas con imágenes de los fallecidos fueron trasladadas recientemente para el aniversario a la rotonda del edificio del gobierno del Condado de Clark, acompañando una desgarradora exhibición de pinturas de cada persona.

Angélica Cervantes reza en la tumba de su hijo Erick Silva, un guardia de seguridad en el concierto de Las Vegas atacado por un asesino desde el hotel Mandalay Bay, el 1 de octubre de 2017. Silva murió al tratar de ayudar a escapar a asistentes al concierto. 58 personas murieron a manos del asesino, que se suicidó cuando las autoridades lo cercaron. Septiembre 29 de 2018.
Angélica Cervantes reza en la tumba de su hijo Erick Silva, un guardia de seguridad en el concierto de Las Vegas atacado por un asesino desde el hotel Mandalay Bay, el 1 de octubre de 2017. Silva murió al tratar de ayudar a escapar a asistentes al concierto. 58 personas murieron a manos del asesino, que se suicidó cuando las autoridades lo cercaron. Septiembre 29 de 2018.

Las víctimas son retratadas como los familiares sobrevivientes querían que estuvieran. Una mujer joven lleva una camiseta de Philadelphia Eagles; un hombre rasguea una guitarra. Hay un oficial de policía con su uniforme y un hombre sonriendo mientras disfruta de un día en la playa.

Reunidos juntos por una noche para disfrutar de la música country, ahora están unidos por la eternidad.

"Mucho del sentimiento entre la gente es más, 'sigamos adelante''', dijo Pauline Ng Lee, activista comunitaria y presidenta del Nevada Republican Men's Club. "No tenemos muchas tradiciones largas aquí. Puedes verlo en los edificios. Surjen nuevos casinos, y otros son derribados. La gente tiende a mirar hacia adelante, no hacia atrás''.

Hay un jardín conmemorativo improvisado en el centro de la ciudad, a la vuelta de la esquina de una librería para adultos, donde las piedras pintadas y las imágenes colgadas en árboles recién plantados cuentan historias de vidas perdidas.

"Descansa tranquila con mi grammy, Beebra '', dice una inscripción en una imagen enmarcada de una mujer sonriente y sus hijos pequeños.

En un día reciente, trabajadores cavaban un hoyo para colocar una roca de 3,000 libras (1,360 kilogramos) con las iniciales de las víctimas. Un monumento permanente que eventualmente se ubicará en otra parte, pero aún no se ha planificado y probablemente esté a años de distancia.

Todos tienen una historia sobre cómo la comunidad se unió a raíz del tiroteo. Extraños cargaron a las víctimas en la parte trasera de sus camionetas y las llevaron rápidamente al hospital. Los médicos y las enfermeras se apresuraron a tratar de salvar a los heridos, y la gente, incluidos los jugadores del recién acuñado equipo de la NHL, se alinearon por cientos para donar sangre. Los residentes cavaron en sus bolsillos para donar a las víctimas y sus familias.

Y a pesar de todo, la diversión nunca se detuvo en la misma Franja donde se desarrolló la masacre. La ciudad que atrae a 42 millones de visitantes al año mantuvo la alfombra de bienvenida después del tiroteo mientras los turistas bebían, festejaban y arrojaban los dados dentro de los bulliciosos casinos.

Teri Engel, observa una exhibición de artículos colocados en honor de las víctimas del tiroteo en un concierto de música country en Las Vegas el 1 de octubre de 2017. Foto del 19 de septiembre de 2018.
Teri Engel, observa una exhibición de artículos colocados en honor de las víctimas del tiroteo en un concierto de música country en Las Vegas el 1 de octubre de 2017. Foto del 19 de septiembre de 2018.

Le ha tomado un poco de tiempo al Mandalay Bay recuperar su equilibrio, y las cifras de turismo han bajado ligeramente este año. Pero la reinvención de Las Vegas continúa con el nuevo estadio y la reanudación de la construcción en dos grandes proyectos hoteleros.

Y ahora, como preguntaba el popular servicio de Twitter local Vital Vegas, ¿cómo conmemoras algo en lo que no quieres pensar? "Mucha gente probablemente se lo ha quitado de la cabeza", dijo Steve Sisolak, un comisionado del condado de Clark que horas después del tiroteo encabezó el fondo de una víctima que recaudó millones y ahora se postula para gobernador.

El sitio del tiroteo está desocupado. Son 15 acres de valiosas tierras de Las Vegas Strip que en el futuro previsible simplemente no pueden usarse para nada. El propietario MGM Resorts International no tiene planes para el lugar y no se ha fijado fecha para tomar una decisión.

Con información de AP

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