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Trump: "Debemos comenzar de cero" en Puerto Rico

  • Voz de América - Redacción

El presidente Donald Trump indicó que "queda mucho trabajo por hacer" en Puerto Rico y que no se quedará tranquilo hasta que la gente "esté segura y esté bien".

El presidente Donald Trump afirmó que su gobierno está intensificando las labores para ayudar a Puerto Rico, pero que lamentablemente las autoridades locales "no tienen la capacidad de hacerlo por su cuenta".

El mandatario agregó que debido al grado del desastre y teniendo en cuenta las deficiencias por las que ya atravesaba la isla antes del huracán María, las operaciones de reconstrucción y recuperación deben empezar de cero.

"No nos quedaremos tranquilos hasta que la gente esté segura y esté bien. No hemos visto nunca una situación parecida -en cuanto a la situación de desastre- que vive Puerto Rico. Toda la electricidad e infraestructura ya estaba en malas condiciones antes de María y ahora debemos comenzar de cero", dijo el presidente Trump el viernes al inicio de un discurso ante la Asociación Nacional de Manufactura.

Trump reconoció el arduo trabajo que están realizando los gobernadores tanto de Puerto Rico como de las Islas Vírgenes y reiteró que deberán trabajar de la mano con el gobierno federal para todos los asuntos de financiamiento y organización para la recuperación.

Entretanto, los puertorriqueños se quejan que la ayuda que llega a la isla tras el paso del huracán María es aún escasa y desorganizada, por lo que miles han optado por irse al territorio continental de Estados Unidos.

Ruby Rodriguez, de ocho años, cruza el río San Lorenzo Morovis con el agua a la cintura debido a la caída del puente destruido durante el paso del huracán María.
Ruby Rodriguez, de ocho años, cruza el río San Lorenzo Morovis con el agua a la cintura debido a la caída del puente destruido durante el paso del huracán María.

El jueves, el Presidente dijo que los esfuerzos de socorro para Puerto Rico son exitosos; además nombró a un militar encargado de las operaciones de recuperación y suspendió por 10 días una ley que restringe el acceso de embarcaciones extranjeras a la isla.

Los puertorriqueños aseguran que a ocho días del paso del huracán, el suministro de alimentos se agota especialmente en localidades remotas, las comunicaciones no mejoran y no hay esperanzas de que la electricidad y el agua potable se restablezcan pronto.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, prometió que se inyectarán $6.700 millones de dólares a la cuenta de asistencia de desastres de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencia (FEMA por sus iniciales en inglés) antes de que finalice la semana.

La secretaria interina de Seguridad Nacional, Elaine Duke, declaró igualmente que “el plan de ayuda está bajo control”.

A las afueras de la capital, San Juan, los habitantes afirman que no hay nada más lejos de la realidad.

Miles de puertorriqueños hacen fila para tratar de abordar un crucero que los saque de Puerto Rico.
Miles de puertorriqueños hacen fila para tratar de abordar un crucero que los saque de Puerto Rico.

Mari Olivo, un ama de casa de 27 años, dijo que no ha recibido ayuda y que desde la víspera se quedó sin comida.

Por su parte, Javier San Miguel, un contador de 51 años, dijo que no ha visto ayuda federal por ningún lado.

En el poblado de San Lorenzo, unos 65 kilómetros (40 millas) al oeste de San Juan, las personas atravesaban agua que les llegaba a las rodillas para obtener provisiones, debido a que el puente que cruza el río Manatí quedó destruido por la tormenta.

Los residentes de San Lorenzo recolectan agua de lluvia para beber y se turnan para cocinar alimentos entre ellos, debido a que las provisiones básicas se están agotando.

El jueves, miles de personas hicieron fila en el puerto de San Juan el jueves para abordar un crucero que los llevaría desde Puerto Rico a la parte continental de Estados Unidos, en una de las mayores evacuaciones desde que el huracán María golpeó a la isla.

Es probable que la devastación refuerce un éxodo que ha llevado en los últimos años a decenas de miles de puertorriqueños a abandonar el territorio, que ya enfrentaba dificultades económicas, en busca de oportunidades en el continente.

“Lamento salir de Puerto Rico, pero tengo que hacerlo. Prefiero mi hogar, pero es imposible con estas condiciones”, dijo Ada Reyes, de 85 años. Ella usa una silla de ruedas y viajaba en el crucero Royal Caribbean con destino a Florida junto a su nieta, María Fernanda, de 19 años.

FEMA, la agencia federal de manejo de emergencias que encabeza las labores de ayuda, ha enviado 150 contenedores repletos de suministros hacia el puerto de San Juan desde la llegada del huracán el 20 de septiembre, dijo Omar Negrón, director de la Autoridad de los Puertos de Puerto Rico.

El funcionario señaló que todos los contenedores fueron enviados a personas necesitadas, pero que la asistencia privada no ha llegado a la isla.

El legislador José Enrique Meléndez dijo por su parte que la respuesta del gobierno federal ha sido un desastre y muy lenta.

Criticó que el gobierno de Trump se ha enfocado más en dejar una buena impresión entre los miembros de la prensa que se reunieron en el centro de convenciones de San Juan, que en llevar ayuda a las zonas rurales de Puerto Rico.

Trump y sus asesores defendieron la atención del gobierno a las secuelas que dejó el huracán huracán, que destruyó gran parte de la infraestructura de la isla.

“La red eléctrica en Puerto Rico está totalmente caída. Grandes cantidades de generadores han llegado a la isla. Alimentos y agua en el lugar”, tuiteó el Presidente Trump la mañana del jueves.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, señaló que 10.000 trabajadores del gobierno, incluyendo a más de 7.000 soldados, asisten en las labores de recuperación de Puerto Rico.

El periódico The Washington Post en su edición del viernes hace una comparación entre la respuesta de Estados Unidos al terremoto de Haití en enero de 2010 con la que ha habido hasta ahora en la emergencia de Puerto Rico.

En 2010, dice el Post, en dos días el Pentágono había enviado 8.000 soldados a Puerto Príncipe y en las siguientes dos semanas la cifra subió a 22.000 soldados y 33 barcos de la fuerza naval.

En contraste, en Puerto Rico, un territorio estadounidense, hay hasta ahora solo 4,400 soldados, mil guardias nacionales y unos 50 helicópteros del ejército y la Guardia Costera.

El gobierno espera, sin embargo, que con el nombramiento del teniente General Jeffrey S. Buchanan para que se haga cargo de la respuesta a la tragedia, las condiciones en Puerto Rico mejoren rápidamente.

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