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Los “chalecos amarillos” encaran divididos nuevas protestas en Francia


Los manifestantes participaron en una manifestación antigubernamental convocada por el movimiento "Gilets Jaunes" de los chalecos amarillos, en París, el 26 de enero.
Los manifestantes participaron en una manifestación antigubernamental convocada por el movimiento "Gilets Jaunes" de los chalecos amarillos, en París, el 26 de enero.

Francia encara este sábado la undécima jornada de protestas antigubernamentales de los “chalecos amarillos” que mantienen el pulso en las calles pese a la aparición de fricciones por el lanzamiento de una lista para las elecciones europeas.

Pese a que el movimiento que nació hace dos meses ha perdido fuelle, los “chalecos amarillos” están decididos a mantener la presión sobre el presidente Emmanuel Macron, que se enfrenta a la peor crisis de su presidencia.

En París, decenas de manifestantes comenzaron a congregarse en los Campos Elíseos, uno de los epicentros de las protestas, a primera hora de la mañana.

“Queremos un aumento de los sueldos y no nos detendremos hasta que lo hayamos obtenido”, explicó desde la famosa avenida Bechir Mahroug, que participa a su undécima manifestación consecutiva porque hasta ahora “nada ha cambiado”.

“Vamos a regresar todos los fines de semana”, aseguró este electricista parisino de 42 años para quien la lista presentada por algunos “chalecos amarillos” para las elecciones europeas de mayo no es más que una “distracción”.

El anuncio el miércoles de la creación de una lista de “chalecos amarillos”bautizada Reunión de Iniciativa Ciudadana (RIC), cuyo objetivo es “transformar la cólera en un proyecto político humano”, ha creado una fractura dentro del movimiento contestatario.

Marc, un jubilado de 64 años que reside en un suburbio parisino, vino a manifestarse porque el giro político que está tomando el movimiento “le da miedo”. “Nos estamos dispersando, deberíamos habernos quedado unidos”, señaló decepcionado.

Más tarde, los “chalecos amarillos” convocaron por primera vez manifestaciones nocturnas en París. En eventos difundidos en Facebook, los organizadores llamaron a celebrar una “noche amarilla” pacífica en la plaza de la República, en el corazón de la capital, para “debatir e intercambiar”sobre sus reivindicaciones.

En el resto de Francia, las autoridades temen incidentes en Burdeos y Toulouse, dos bastiones de los “chalecos amarillos”, donde en las últimas semanas las protestas derivaron en enfrentamientos.

Los últimos dos sábados, 84.000 manifestantes salieron a las calles en todo el país, según el ministerio del Interior, una cifra en aumento con respecto a finales de diciembre pero muy por debajo de los casi 300.000 que participaron en las protestas a mediados de noviembre.

Para intentar encontrar una salida a esta crisis, Emmanuel Macron suspendió el aumento de un impuesto sobre los carburantes que desencadenó las protestas, anunció un aumento del salario mínimo y convocó un debate nacional de dos meses para “transformar la ira en soluciones”.

El domingo se prevé una manifestación de los “pañuelos rojos”, un colectivo que afirma representar a la mayoría silenciosa en Francia, que está harta de la violencia y de los disturbios durante las manifestaciones de los “chalecos amarillos”.

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