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'Si consumes, cuídate': un enfoque preventivo contra el VIH


Brun Gonzalez explica como la participación comunitaria es clave y da ejemplos de consejos económicos para disminuir riesgos.

Brun Gonzalez explica como la participación comunitaria es clave y da ejemplos de consejos económicos para disminuir riesgos.

Las estrategias de reducción de riesgos ofrecen un enfoque preventivo contra el VIH

“Es como promover la abstinencia en personas que ya son sexualmente activas. La podemos plantear entre una opción de alternativas por si la quieren tomar, pero no la promovemos como 'la' solución”, dice Rafael Mazin para explicar la necesidad de plantear opciones para disminución de riesgos de trasmisión de enfermedades entre para personas que consumen drogas.

Julián Rojas es un antiguo consumidor de drogas que viajó a la convención de Washington desde Ciudad Juárez, México, quien ahora coordina la reducción de riesgos en Compañeros Asociación Civil, organización que busca evitar que las personas que consumen drogas inyectables contraigan el VIH o la Hepatitis C.

La base del programa de Julián es la empatía. Usando el método del trabajo de pares, voluntarios como él, acompañan a los consumidores de drogas inyectables hasta los lugares donde se reúnen, a los picaderos, como les dicen en Juárez, para asegurarse de que se droguen de forma segura.

Distribuyendo jeringuillas desechables nuevas o kits de inyección segura consiguen reducir el riesgo de transmisión del VIH o la hepatitis entre los consumidores de drogas.

Este tipo de iniciativas, conocidas como estrategias de reducción de daños no es nueva, nació en los países escandinavos en los 80. Consiste en asumir que siempre va a haber alguien consumiendo drogas, pero es posible reducir los riesgos asociados y el contagio de enfermedades.
Ante todo los expertos indican que en comunidades donde no hay consumo crítico la primera recomendación es evitar las drogas. La prevención en escuelas y centros educativos con personas jóvenes es fundamental en las comunidades.

Es mejor no consumir, pero si consumes tomá menos riesgos:

  • No compartas la jeringa.
  • No compartas la cuchara, ni la tapita, ni el agua, ni el filtro.
  • Limpiate la zona que te vas a picar antes y después del pico.
  • Para cada pico usa una jeringa nueva.
  • Compartir el equipo de inyección puede trasmitir VIH y Hepatitis B y C.
  • Usa condón en todas tus relaciones sexuales.
  • No compartas pipas, ni latas, los labios lastimados pueden ser una vía de transmisión de VIH y Hepatitis.
  • Enjuagate la boca con agua tibia después de fumar, así evitarás sequedad y cortaduras.
  • La cocaína ser vende adulterada, prueba un poco y fíjate como te cae. Pícala bien para romper las piedras que pueda tener.
  • No compartas el canuto. Puede trasmitir el VIH y las hepatitis B y C.


Fuente: Organización civil Intercambios, Argentina.


Prácticas comunitarias: drogas no inyectablese

Durante los últimos años en Latinoamérica, el consumo de drogas inyectables ha caído drásticamente y esto ha hecho que los programas de drogas no inyectables hayan avanzado también al terreno de la reducción de riesgos.

El doctor Rafael Mazín, de la Organización Panamericana de la Salud cuenta cómo el consumo de drogas en pipa se hace más popular, y al calentarse los labios pueden surgir pequeñas heridas, que transmiten enfermedades. Ante esto, “hay programas de distribución de pipas individuales de madera”, dijo Marín.

Pero ¿qué hacer allá donde el estado y las ONG´s no llegan con este tipo de programas? Brun González, el coordinador de reducción de daños en de la organización juvenil Espolea de México, tiene algunas ideas.

“Si no hay dinero para pipas, puedes repartir bálsamo para mantener los labios hidratados”, cuenta. Siempre se pueden dar consejos para que se protejan, “hay que ser muy abierto, claro, directo”, cuenta González, quien durante la XIX Conferencia Internacional de VIH recibió el premio Red Rubbon por la labor que está realizando su organización con la juventud.

Una de las estrategias que utilizan en Epolea es acercarse a las clínicas donde ya hay personas usuarias que están buscando una salida. Cuando alguien está en esta situación, por lo general es porque lleva años consumiendo y puede ser un muy buen aliado para promover cambio.

“Una alianza con una, una sola de estas personas, eso ya tiene un impacto increíble”, Gonzales explica como una vez esta persona entiende las prácticas recomendadas, ya sea el mantener los “labios hidratados, revisar si la cocaína está cortada, o utilizar el condón”, se convierte en el puente para transmitir el mensaje a quienes hacen parte del grupo en riesgo.

Sin embargo muchas veces este tipo de prácticas no son bien vistas por la sociedad.
“Nosotros hemos intentado colaborar con las autoridades pero nunca nos han contestado, nuestra actividad está criminalizada. Incluso algunos policías roban las jeringuillas nuevas y las tiran", dice Rojas sobre su experiencia en Juarez.

En Canadá, en cambio, según explicó Dan Werb del Centro BC de VIH y Sida especializado en disminución de riesgos, estas estrategias son aceptadas. El investigador canadiencse agregó que después de varios estudios realizados no existe evidencia de que los programas de intercambio y distribución de jeringuillas aumenten el consumo de narcóticos.

Después de varias conversaciones y talleres sobre estrategias de control de riesgos y reducción de daños, lo que estos trabajadores sociales de diferentes países plantearon en Washington, es que ver el consumo de drogas dentro del marco de la criminalización no permite desarrollar un trabajo de salud pública efectivo.
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