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Europa dividida por Schengen


A las afueras de París, decenas de inmigrantes, en su mayoría tunecinos, están acampados en un parque polvoriento.

A las afueras de París, decenas de inmigrantes, en su mayoría tunecinos, están acampados en un parque polvoriento.

Los países de la Unión Europea debaten sobre la suspensión temporal del Tratado de Schengen, que regula las fronteras internas.

Los ministros de Interior de la Unión Europea se reúnen en Bruselas para discutir cómo manejar la oleada de migrantes que arriban a sus países después de las revueltas árabes en el norte de África.

Cerca de una carretera alas afueras de París, decenas de inmigrantes, en su mayoría tunecinos, están acampados en un parque polvoriento. Viven de los sándwiches entregados por voluntarios, mientras la esperanza de una vida mejor en Europa se desvanece rápidamente.

Hamed Ben Jardín, de 25 años, es de la isla tunecina de Djerba. Salió de Túnez en febrero, con detino a la isla italiana de Lampedusa para llegar desde allí a Francia, por medio del tren.

Jardín pensó Francia le daría comida y refugio hasta que pudiera encontrar un trabajo, pero no tiene forma de conseguir los documentos legales, y sin papeles, no puede encontrar trabajo.

Países de la Unión Europea están discutiendo cómo deben tratar el caso de Ben Jardín y otros 25.000 magrebíes que han inundado la región desde las protestas árabes a principios de este año.

Postura más dura

La Comisión Europea ha propuesto suspender temporalmente el acuerdo de Schengen, signado hace 26 años y que permitía hasta ahora viajar sin pasaporte entre los 22 países miembros, además de Suiza, Islandia y Noruega.

La comisión ha propuesto la introducción de controles temporales frontera después de que el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, dijera que la afluencia de inmigrantes africanos había puesto de manifiesto las deficiencias del Tratado de Schengen. Sin embargo, Barroso asegura que el desmantelamiento de Schengen sería un desastre.

"Creo firmemente que sería catastrófico. No sólo socava lo que Europa ha construido en los últimos 61 años, sino que supone un sabotaje a la viabilidad de nuestros esfuerzos para construir una Europa próspera e integrada para el futuro", dijo Barroso.

Hace un mes, el presidente francés Nicolas Sarkozy y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, redactaron una carta conjunta para replantear los protocolos de Schengen.

Italia ha sido el principal país afectado por la afluencia de inmigrantes del Norte y del África subsahariana, cuyo número aumentó tras la primavera árabe de este año.

Anneliese Baldaccini, experto en inmigración de Amnistía Internacional, está de acuerdo en que Europa debe dar la bienvenida y no rehuir a estos inmigrantes.

"Nos gustaría ver a la Unión Europea con un compromiso para regular la situación de los inmigrantes en consonancia con los valores que representa y proporcionar las necesidades humanitarias básicas", dijo Baldaccini.

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