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Época de grandes cambios

  • Irene Larraz
  • Federica Narancio

A nivel Latinoamérica, "la situación sigue siendo preocupante, sobre todo en el sector informal", exploca Castro Fox.

A nivel Latinoamérica, "la situación sigue siendo preocupante, sobre todo en el sector informal", exploca Castro Fox.

La importancia de las políticas sociales de acompañamiento a madres y familias está ayudando a erradicar el trabajo infantil.

Latinoamérica ha sufrido fuertes cambios en la última década; desde crisis hasta auges. Esto ha conducido a un fuerte movimiento migratorio entre países y hacia las urbes, que ha configurado un nuevo mapa del trabajo infantil en la región. Marcelo Castro Fox, directo OIT Argentina, analiza en una entrevista a la Voz de América cuál es la situación presente y cuáles las claves para seguir avanzando.

¿Cuál es la situación del trabajo infantil en Latinoamérica actualmente?

A nivel Latinoamérica, la situación sigue siendo preocupante, sobre todo en el sector informal. Yo creo que ahí es donde pasa el mayor obstáculo para que los gobiernos detecten el trabajo infantil, sobre todo en zonas rurales. Y también hay que diferenciar aquellos trabajos familiares de los trabajos realmente de explotación.

¿Cuáles son los objetivos de la lucha de la OIT?

Cuando se combate el trabajo infantil es todo tipo de trabajo, pero nuestra mayor preocupación es cuando hay una malformación en la salud, en la parte educativa también con unas limitaciones que son chicos que no tienen posibilidades de salida el mañana.

Hay sectores en los cuales nos interesa realmente que los gobiernos puedan hacer una tarea de erradicación directamente, más allá de la prevención.

¿Cómo se logra?

Esto tiene que venir acompañado de políticas que ayuden a las familias, porque en muchos casos también, los niños trabajan obviamente por una carencia que existe en la sostenibilidad de los hogares. Entonces, todas las políticas que estén acompañando a la madre, al embarazo, a la asignación universal por hijo, en este caso en Argentina, todo esto son medidas que van a ayudar a ir erradicando este tipo de trabajo.

¿Cuáles son los principales sectores de riesgo?

Las actividades mineras, efectivamente, trabajos en la agricultura donde están expuestos a fertilizantes y demás y en la industria del ladrillo. En zonas selváticas y agrestes también. Yo creo que, lamentablemente, hay varios escenarios donde se encuentran este tipo de riesgos.

Hay planteamientos que buscan la regulación del trabajo infantil para evitar que se llegue a la explotación, ¿cuál es su opinión?

Desde el punto de vista de la OIT para nosotros es inadmisible la reglamentación del trabajo infantil, lo que queremos es la erradicación del trabajo infantil.

Por eso todas las políticas que deben acompañar, que mencionaba antes. Son puntos de vista, pero nosotros en eso somos bastante ambiciosos y creemos que no deben trabajar los niños.

Sí aceptamos, por supuesto, que hay excepciones, cuando tienen una característica una vocación formativa. Es decir, los niños que van a hacer pasantías, pero ya para eso el fundamento es otro, más para el aprendizaje, no por reemplazar el trabajo de un adulto.

¿Cuáles son las perspectivas de futuro?

Se esperaba en 2016 eliminar el trabajo infantil, creo que va a llevar más tiempo. En este momento, América Latina, afortunadamente, ha salido de una crisis muy grave, como en el caso de Argentina, aunque la crisis mundial no afectó tanto. Hay años por delante de cierto optimismo en el desarrollo económico y queremos que eso se refleje también en la vida de la sociedad, es decir, no sólo desde el enfoque económico, sino que ese enriquecimiento que tiene el país se vuelque en políticas públicas.

Así que, confiamos que esta ola más una mayor conciencia que existe en los políticos, en los empresarios y en los sindicatos, que son los tres mandantes desde el punto de vista de la OIT, y de la sociedad en su conjunto, creo que eso es una buena señal.

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