En solo dos semanas, Venezuela acude de nuevo a las urnas. Esta vez, no será para escoger a un nuevo mandatario, sino para renovar el Poder Legislativo que, por Constitución, debe someterse de nuevo a elecciones.

Pero, el panorama planteado no parece ser sencillo. Estos comicios han sido rechazados por la oposición de ese país, liderada por el gobierno interino de Juan Guaidó, por lo que no va a participar. También, la comunidad internacional ha señalado que no reconocerá los resultados por considerar que “no están dadas las condiciones” para la realización de un acto libre, justo y transparente.

De acuerdo con analistas en Estados Unidos consultados por Venezuela 360, estos comicios podrían ser una forma de legitimación del gobierno en disputa de Nicolás Maduro y, traería consigo, una pérdida del apoyo a Juan Guaidó, y su agenda de cambio y transición que ya lleva casi dos años sin arrojar resultados. Según el abogado constitucionalista venezolano Gustavo Marín, estos comicios “no son otra cosa más que la muestra de la arbitrariedad y del ejercicio discrecional del poder que ha ejercido Maduro durante los últimos cuatro o cinco años”. Según explica Marín estas elecciones son inconstitucionales, pues al no garantizar las condiciones mínimas de transparencia para su realización, no pueden ser consideradas legítimas.

Una opinión similar la comparte el abogado, analista y profesor de la Universidad de Columbia, Carlos Ponce, quien cree que Nicolás Maduro no sólo busca mostrar legitimidad ‘puertas adentro’, sino ante sus socios comerciales más fuertes. “Se encuentra un juego entrampado ahí donde la comunidad internacional dice que no va a reconocer las elecciones y tampoco tiene ya más elementos en el mapa de juego, Guaidó y se inventa esta consulta a la calle que tampoco tiene validez”, comenta Ponce. 

Y aquí se encuentra uno de los riesgos más graves de esta elección y el apoyo que, hasta el momento, recibe Venezuela de varios países del mundo. Para Diego Area, director del Capítulo Venezuela del centro de pensamiento Atlantic Council, con sede en Washington DC., la figura de Guidó dejaría de tener validez, “porque eso venía atado a un precepto constitucional; pero, además y creo que es lo más complicado y el reto más grande que tiene, es que pone en entredicho o erosiona la legitimidad que tiene con respecto al apoyo de los países del mundo”.

A juicio de los expertos, el reto de la comunidad internacional se centra ahora en buscar soluciones para ayudar a los venezolanos, tanto dentro como fuera del territorio, pues sus necesidades y extrema vulnerabilidad no pueden esperar por el entendimiento político.