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Navy Seal absuelto de asesinato por la muerte de militante detenido en Irak


El jefe de Operaciones Especiales de la Armada de EE.UU., Edward Gallagher y su esposa Andrea, llegan a la Base Naval de San Diego, para una audiencia en una corte militar, el lunes 1 de julio de 2019.

Un condecorado integrante los Navy Seal, la fuerza de operaciones especiales de la Armada de Estados Unicos, fue absuelto el martes del cargo de homicidio por el asesinato de un cautivo del grupo Estado islámico herido que se encontraba bajo su cuidado en Irak en 2017.

El veredicto fue recibido con una gran emoción cuando el jurado militar también absolvió al Jefe de Operaciones Especiales, Edward Gallagher, de un intento de asesinato en los disparos de dos civiles y todos los demás cargos, excepto por posar para fotos con el cuerpo del cautivo muerto.

El caso expuso un conflicto generacional dentro de las filas del grupo de fuerzas especiales de élite y el resultado fue un duro golpe para uno de los casos de crímenes de guerra de más alto perfil de los militares.

Gallagher lloró "lágrimas de alegría, emoción, libertad y euforia absoluta", dijo el abogado defensor Marc Mukasey. Familiares y amigos se abrazaron aliviados en la sala del tribunal.

"Basta con decir que esta es una gran victoria", dijo Mukasey fuera del tribunal. "Es un gran peso que se quitó a los Gallaghers".

Los abogados defensores dijeron que Gallagher fue falsamente incriminado por miembros del pelotón descontentos que inventaron las acusaciones para expulsar a su jefe. Dijeron que no había evidencia física para respaldar las acusaciones porque un patólogo nunca recuperó y examinó ningún cadáver.

La fiscalía dijo que Gallagher fue incriminado por sus propios mensajes de texto y fotos, incluida uno de él que sostenía al militante muerto por el pelo y que sujetaba un cuchillo con la otra mano.

"Lo tengo con mi cuchillo de caza", escribió Gallagher en un texto con la foto.

La defensa dijo que era solo una broma y señaló que casi todos los miembros del pelotón que testificaron contra él también posaron con el cadáver.

La familia de Gallagher emprendió una campaña de "Liberen a Eddie" que logró el apoyo de decenas de republicanos en el Congreso que llevaron el caso a la atención del presidente Donald Trump.

Trump hizo que Gallagher fuera trasladado de la brigada a un confinamiento más favorable en un hospital de la Marina en la primavera y, según informes, estaba considerando un indulto para él.

Gallagher podría enfrentar hasta cuatro meses de prisión por una sola condena, junto con una reducción de rango, la pérdida de dos tercios de su paga y una reprimenda.

Habiendo cumplido casi siete meses en la cárcel en espera de juicio, los abogados defensores dijeron que esperaban que el mismo jurado lo liberara.

El caso proporcionó una visión rara de una división profunda en la comunidad SEAL insular y respetada. El grupo de hombres que hablaron sobre Gallagher se refirieron a sí mismos en un grupo de chat como "El Círculo de Costura" y se vieron a sí mismos como una antítesis de una vieja guardia que se adheriría a un código de silencio incluso ante los crímenes de guerra.

Ambas partes dijeron a los jurados que los testigos habían mentido en el estrado y que era su deber encontrar la verdad.

Gallagher, de 40 años, un veterano de 19 años de servicio desplegado ocho veces en misiones, no declaró.

El panel de cinco marines y dos marineros, incluido un SEAL, eran en su mayoría veteranos de combate experimentados que sirvieron en Irak y varios habían perdido amigos en la guerra. Ellos deliberaron menos de ocho horas en dos días.Tuvieron que evaluar si Gallagher abusó de su autoridad y apuñaló fatalmente al prisionero de guerra el 3 de mayo de 2017, como una especie de asesinato de trofeo, o fue víctima de acusaciones inventadas para evitar que se le otorgara una Estrella de Plata y se le promoviera.

Bajo el sistema militar, dos tercios de un jurado deben acordar una condena. En el caso de Gallagher, eso significaba cinco de los siete miembros del jurado. Podrían haber condenado a Gallagher por cargos menores, como intento de asesinato.

Los recuentos de votos no se hacen públicos en casos militares, por lo que no se sabe si alguno de los miembros del jurado votó a favor de una condena por los cargos más graves.

Gallagher también fue acusado de intento de asesinato en los disparos de dos civiles, un anciano y una niña, y otros cuatro cargos que incluían la descarga ilegal de su arma de fuego disparando a no combatientes, lo que impidió una investigación al desalentar a los miembros del pelotón de que denuncien sus acciones criminales, tomar represalias contra los que lo hicieron y posar erróneamente con una víctima.

El juicio de dos semanas incluyó el testimonio de casi una docena de SEALs, incluido el operador especial Corey Scott, un médico como Gallagher, quien dijo a la corte que vio al jefe apuñalar al militante en el cuello, pero sorprendió a la corte cuando dijo que él fue quien finalmente mató al prisionero tapando su tubo de respiración con su pulgar como un acto de misericordia.

Siete SEALs dijeron que Gallagher apuñaló inesperadamenteal prisionero después de que él y los otros médicos trataron al detenido que resultó herido en un ataque aéreo esa mañana en las afueras de Mosul. Un SEAL, además de Scott, dijo que vio a Gallagher hundir su cuchillo en el cuello del prisionero.

Un general iraquí que entregó el prisionero herido a los SEAL testificó que Gallagher no apuñaló al niño. Y el sargento segundo de la Infantería de Marina, Giorgio Kirylo, dijo que, después de que el militante murió, él movió el cuerpo para tomarse una foto del "trofeo" y no vio puñaladas en el cuello.

Los abogados de Gallagher dijeron que había varias cosas que podrían haber causado la muerte del militante, incluidas las lesiones internas causadas por la explosión.

A la mayoría de los testigos se les otorgó inmunidad para protegerlos de ser procesados por los actos que describieron en el estrado.

El teniente Jacob Portier, el oficial a cargo del pelotón, ha sido acusado por separado de supervisar la ceremonia de reincorporación de Gallagher junto al cadáver y no denunciar el presunto apuñalamiento.

La Armada todavía está investigando el caso contra Portier, dijo el abogado defensor Jeremiah J. Sullivan III.

El juicio siguió a meses de agitación en uno de los casos de guerra más prominentes de la Marina, incluida la remoción del fiscal principal de la Marina después de que se descubrió que había rastreado los correos electrónicos del equipo de defensa para encontrar la fuente de una fuga de noticias.

El juez en respuesta a eso liberó a Gallagher del confinamiento y redujo la pena máxima que podría haber enfrentado si fuera condenado por asesinato.

Después de que se anunció el veredicto, los amigos de Gallagher salieron del juzgado con las manos en alto y gritaron "Eddie libre".

Los tres abogados defensores de Gallagher lo siguieron y se felicitaron chocando sus manos abiertas en alto.

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