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Aprendiendo desde el vientre


Las mujeres que participaron del estudio fueron expuestas al sonido constante inventado tatata a partir de los siete meses de embarazo hasta el alumbramiento.
Las mujeres que participaron del estudio fueron expuestas al sonido constante inventado tatata a partir de los siete meses de embarazo hasta el alumbramiento.

Un grupo de mujeres embarazadas fueron sometidas a estímulos que luego sus hijos reconocieron al nacer.

Desde tiempos inmemoriables, los padres en espera de su hijo, le han hablado a sus bebés mucho antes de su nacimiento.

Pero, ¿realmente, hace esto alguna diferencia?

De acuerdo a un estudio hecho en Finlandia, publicado en la Revista Procedimientos de la Academia Nacional de las Ciencias, la respuesta es afirmativa.

Investigadores siguieron a 33 mujeres desde su semana número 29 de embarazo hasta el alumbramiento.

La mitad de las madres escucharon, por varias semanas, pequeñas grabaciones, repetidas cientos de veces, de la palabra inventada: tatata… y variaciones de la misma. Las otras, no escucharon nada.

Luego que nacieron, los infantes expuestos al tatata reaccionaron al sonido, comparado con el grupo control, lo cual sugiere que el cerebro es capaz de aprender mucho antes del nacimiento y que realmente sufre cambios estructurales, que resultan en trazos neurales de memoria, que pueden influenciar en la adquisición del habla a través de la infancia.

Los autores dicen que estos hallazgos pueden provocar intervenciones dirigidas a prevenir futuros impedimentos del habla o hasta compensar desórdenes genéticos, así como la dislexia.
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