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La gran pesadilla de Maduro es la economía

  • Roberto Casin - Apuntes desde Miami

Nicolás Maduro ha dado muestras de que Venezuela no pretende desviarse de la misma ruta seguida por Cuba.

Nicolás Maduro ha dado muestras de que Venezuela no pretende desviarse de la misma ruta seguida por Cuba.

El presidente venezolano oculta tras una cortina de humo las denuncias de que su gobierno es ilegítimo pero no ha podido hacerlo con la grave situación económica del país.

Ya transcurrieron 100 días de la toma de posesión en Venezuela del presidente Nicolás Maduro, en medio de aún no acalladas denuncias de que su triunfo en las urnas fue ilegítimo, y nada ha podido hacer en ese tiempo el heredero de Hugo Chávez para sacar a flote la economía del país.

Pasando por alto las divisiones que enfrenta internamente el propio chavismo, hace dos semanas Maduro aseguró que la economía de Venezuela va a mejorar durante el segundo semestre de 2013 y que “el 2014 va a ser un año extraordinario”.

Pero declaraciones posteriores hechas por su vicepresidente, Jorge Arreaza, sobre los incondicionales nexos de Caracas y La Habana han puesto en duda que tal vaticinio llegue a hacerse realidad.

Arreaza dijo que Venezuela va a radicalizar y profundizar en lo adelante la “revolución bolivariana” porque las pautas ya fueron trazadas por Chávez y Fidel Castro para que así se hiciese “de la mano de Cuba”, en otra clara señal de que Caracas no pretende desviarse de la catastrófica ruta seguida durante más de cinco décadas por La Habana.

Los resultados son visibles para los venezolanos, que aterrorizados aluden con frecuencia a la “cubanización” de su país no solo en materia política, ideológica y social sino también por las cuantiosas subvenciones con que Caracas mantiene a flote al régimen de la isla y que hoy por hoy se han convertido en un insostenible lastre para la economía de Venezuela.

El mes pasado la tasa inflacionaria del país fue de 4,7 por ciento y ya acumula 25 por ciento durante primer semestre del año, por encima del 20,1 por ciento registrado en todo el 2012. Y en Venezuela el desabastecimiento es tan agudo que falta la carne, la leche, la harina e infinidad de otros productos básicos, tal y como por años ha ocurrido en Cuba.

Por otro lado, los ingresos no les alcanzan a los venezolanos para ir al mercado y comprar lo que necesitan, y muy a pesar de las promesas del gobierno de que todo lo que hace es para proteger a los más pobres y vulnerables, en los últimos 12 meses hasta mayo último la canasta alimentaria nacional aumentó de precio 45 por ciento.

Según el coordinador nacional del partido Primero Justicia y diputado de la oposición, Julio Borges, los precios de los alimentos se han multiplicado por 34 en los últimos 14 años, y lo que una familia venezolana gasta ahora en un mes para comprar sus alimentos alcanzaba para casi tres años cuando el chavismo tomó el poder.

Los sentimientos que prevalecen en la población son de inseguridad, zozobra y miedo a medida que Maduro sigue adelante con la política de expropiaciones instaurada por Chávez, lo que ha llevado incluso al 52,2 por ciento de los chavistas, según un sondeo de Datanálisis, a opinar que el gobierno debería trabajar con el sector privado para reactivar la economía.

El ministro venezolano de Finanzas, Nelson Merentes, dijo la semana pasada que el gobierno aspira que para el tercer trimestre del año la economía crezca, y prometió "seguir trabajando con los empresarios”. Sin embargo, a juzgar por las encuestas, y por lo que han visto hasta ahora, muy pocos venezolanos piensan que vaya a ser así.

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