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Marchan por reforma y piden “cuentas”


Clarissa Martínez, del Consejo Nacional de la Raza, formó parte del grupo de activistas que se reunió con Obama la semana pasada para pedir una reforma.

Clarissa Martínez, del Consejo Nacional de la Raza, formó parte del grupo de activistas que se reunió con Obama la semana pasada para pedir una reforma.

Inmigrantes, estudiantes, líderes religiosos y comunitarios forman parte de las decenas de miles que marcharán en Washington en pro de una reforma migratoria.

Decenas de miles de personas marcharán este domingo en Washington para pedirles “cuentas” a sus líderes.

“La comunidad inmigrante, la comunidad latina en general se ha estado movilizando y está culminando esta etapa –porque no termina aquí– pero esta etapa está culminando en esta marcha del 21 de marzo, en la cual es hora de rendir cuentas en esos compromisos”, dijo Clarissa Martínez, directora de inmigración y campañas nacionales para el Consejo Nacional de la Raza.

Martínez se refiere al compromiso que el presidente Barack Obama dice tener en pro de una reforma migratoria, la cual no ha sido una prioridad para el gobierno del mandatario.

Promesas y realidades

Obama “hizo una promesa bien clara” durante su campaña de reformar el sistema de inmigración su primer año, dice Martínez, y aunque también es responsable el congreso de que no haya habido ningún cambio hasta ahora, “él no ha hecho todo lo que está de su parte por hacerlo realidad”.

La semana pasada, Obama se reunió con dos senadores, uno demócrata y otro republicano, quienes están trabajando una propuesta de ley de reforma migratoria, y después se reunió con activistas de todo el país, quienes no sólo le reiteraron la urgencia de pasar una reforma sino también le informaron del efecto que los programas del Departamento de Seguridad Nacional han tenido en la comunidad.

“La realidad es que se siguen llevando padres y madres de familia y trabajadores” dijo Martínez, quien estuvo en dicha reunión, refiriéndose a las deportaciones de miles de indocumentados que ha realizado dicho departamento en su afán de sacar del país a criminales sin documentos.

Gracias a la reunión con los activistas el presidente finalmente entendió el “enojo y la frustración que existe en la comunidad”, dijo Joshua Hoyt, director ejecutivo de la Coalición de Illinois para los Derechos de Refugiados Inmigrantes, quien conoce a Obama desde hace más de 20 años cuando ambos eran líderes comunitarios.

“No creo que él estaba completamente informado, o tal vez estaba mal informado por el Departamento de Seguridad Nacional (…) la estrategia desde el principio de su gobierno debió haber sido ‘estas leyes no funcionan y necesitamos componerlas’ “, dijo Hoyt.

Sienten su propia fuerza

Una manifestación gigante no sólo le permitirá a aquellos que buscan una reforma “sentir su propia fuerza”, dijo Martínez, sino que ayudará a presionar a los legisladores.

“Hay que hacer sentir el poder de la comunidad inmigrante”, expresó.

Alberto Benítez, profesor de derecho en la Universidad George Washington, dice que, protesta y todo, no cree que este año se dé una reforma.

“Es importante que la energía del público se manifieste, pero no creo que hará nada”, dijo Benítez.

El profesor especialista en inmigración no piensa que el clima político actual sea el indicado para una reforma migratoria porque la prioridad de Obama es su lucha para aprobar una reforma al sistema de cuidado de salud y después serán las elecciones de noviembre, en las cuales están en juego varios puestos del congreso y el partido demócrata no quiere perder la mayoría que ahora tiene.

Pero de no actuar, Obama podría perder el apoyo que tiene de la comunidad latina. Por eso es importante que aquellos que busquen una ley sí actúen, y no sólo marchando, dicen activistas, quienes también realizan campañas para aumentar el poder político de los inmigrantes y los instan a que se comuniquen con sus congresistas.

Organizadores de la marcha se mantienen optimistas de que aún haya una posibilidad de reforma este año.

“Desde el punto de vista económico, moral y político, el 2010 es el año ideal para hacer esto. Entonces tenemos que seguir empujando a estos miembros del congreso para que tengan valor y para que ejerzan liderazgo, que es para lo que, al final de cuenta, uno los tiene aquí”, dijo Martínez.

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