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Un náufrago con suerte

  • Gesell Tobías - Washington, DC

Los padres del náufrago salvadoreño, Julia Alvarenga y José Orellana, muestran una foto de su hijo, antes de partir a México. Doña Julia conversó con la Voz de América.

Los padres del náufrago salvadoreño, Julia Alvarenga y José Orellana, muestran una foto de su hijo, antes de partir a México. Doña Julia conversó con la Voz de América.

José Salvador Alvarenga, de origen salvadoreño habla desde las Islas Marshall con sus padres, que viven en Garita Palmera, en la costa de El Salvador. La VOA habló con su madre, Julia Alvarenga.

El náufrago salvadoreño que llegó a las Islas Marshall luego de haber salido de las costas de México 13 meses antes, pudo hablar con sus padres en El Salvador, quienes todavía viven en Garita Palmera, en la costa salvadoreña, cercana a la frontera con Guatemala.

José Salvador Alvarenga, de 37 años, asegura que salió de Tonalá, Chiapas a pescar tiburones junto con un adolescente de nombre Ezequiel en diciembre de 2012, cuando una tormenta los sorprendió, quedando a la deriva.

"Como Tom Hanks"


Se le encontró la semana pasada en la playa, casi completamente desnudo y hambriento, pero en relativo buen estado de salud. Dos mujeres lo avistaron en el pequeño atolón de Ebon en la parte sur de las Islas Marshall.

El residente de la isla y cineasta Jack Niedenthal entrevistó a Alvarenga el lunes para CNN y el martes describió su condición a la Voz de América.

"Cuando llegó parecía muy hinchado, tenía una larga barba y pelo desgreñado... se veía exactamente como Tom Hanks en la película "Náufrago", dice Niedenthal.

Al principio dudaba en hablar con los medios sobre su aventura, pero eventualmente se abrió para contar una historia casi increíble.

A Niedenthal le contó que sobrevivió comiendo pescado crudo, pájaros y bebió sangre de tortuga y hasta su propia orina para sobrevivir. También tomaba el agua que se acumulaba en el bote cuando llovía.

En cuanto a Ezequiel, el adolescente que partió con él, no pudo sobrevivir porque no pudo digerir la dieta. "Cada vez que se ponía un pájaro en la boca, vomitaba...murió, y lo tuve que tirar por la borda", cuenta Alvarenga.

Añade que en su viaje varias veces consideró suicidarse, pero sobrevivió rezándole a Dios, pensando en su familia, y soñando en volver a comer tortillas.

Un hermano suyo y otros familiares viven en Silver Spring, Maryland.

Alvarenga afirma que sobrevivió comiendo pescado crudo, tortugas y hasta pájaros, mientras su compañero murió cuatro meses después de la tormenta porque se negaba a comer.

El náufrago habló el lunes con sus padres, José Ricardo Orellana y María Julia Alvarenga, desde el hospital donde recibió atención médica en Majuro, la capital de las Islas Marshall. Luego recibió el alta y fue trasladado a un alojamiento temporal a la espera de su repatriación.

Los padres no han visto a Alvarenga en muchos años, pero mostraron fotos de él en las que aparece bastante más joven, más delgado y con el pelo negro en lugar del rojizo que tiene ahora.

“Soñaba con él, lo vi vivo en mis sueños, pero luego se desaparecía. Estuve soñando eso por varios días”, dijo la madre al periódico salvadoreño El Mundo. “Estoy feliz de que mi hijo esté vivo y que pronto regresará”, añadió.

Funcionarios de Inmigración indicaron que funcionarios de la Embajada de México en Filipinas junto con la cónsul de El Salvador, trabajan en el proceso de repatriación, probablemente primero a México y posteriormente a El Salvador.

A pesar de la suspicacia con la que ha sido visto Alvarenga por lo increíble de su historia de supervivencia, la policía ha examinado el bote del náufrago, que lleva el nombre de “Camaroneros de la Costa” y ha comprobado lo viejo que es y “el mal estado en que está”.

La embarcación tiene unos 7 metros de largo, es de fibra de vidrio y tiene el motor arruinado. Está vacío, a no ser por un pequeño contenedor azul en el que Alvarenga se protegía del sol.

“Pareciera que (el bote) ha estado en el agua por largo tiempo”, dijo George Lanwi, comisionado de la policía de las Marshall, al periódico The Telegraph. “Hay toda clase de algas dentro y fuera del bote”, agregó.

El comisionado también dijo que están a la espera del examen de sus huellas dactilares y otras informaciones para corroborar la historia del pescador.
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