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Robo de identidad

  • Roberto Casin - Apuntes desde Miami

Los correos electrónicos son el método más usual de contactar a potenciales víctimas.

Los correos electrónicos son el método más usual de contactar a potenciales víctimas.

Las más recientes estadísticas confirman el crecimiento agigantado de este delito en EE.UU. Roberto Casin nos habla del tema desde Miami.

Las estadísticas internacionales indican que al menos cada cuatro segundos ocurre un robo de identidad en el mundo y las autoridades emplean como promedio unas 600 horas tratando de hallar a los culpables, sin contar el tiempo que las víctimas pierden, primero, tratando de demostrar que son inocentes, y luego haciendo todo lo posible por reparar el daño sufrido.

Aparte del robo de billeteras en la calle o de la obtención ilegal de recibos bancarios, el 48 por ciento de los fraudes de identidad se cometen por Internet, mediante lo que se conoce en inglés como phishing, un término utilizado para identificar las estafas cibernéticas dirigidas a obtener información confidencial como contraseñas, datos de tarjetas de crédito y de cuentas bancarias.

La trampa de los delincuentes consiste en dar la impresión de que la información es solicitada aparentemente por un funcionario o entidad oficial. Los correos electrónicos, según la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. (FTC, por sus siglas en inglés ), son el método más usual de contactar a potenciales víctimas, y las transferencias bancarias son la manera más efectiva de robarles el dinero.

El asunto ha llegado a ser tan grave que la FTC informó el mes pasado que por 11 años consecutivos el robo de identidad ha sido la queja más frecuente de los consumidores estadounidenses, y en el 2010 las denuncias superaron las 250.000. La suma de dinero asociada a estos fraudes fue el año pasado de $1.700 millones de dólares.

Uno de los estados más afectados por este delito es precisamente la Florida, que ocupa el segundo lugar en la nación, sólo superada por Colorado. Si se mide por área, la se conoce como el Sur de la Florida, que cubre desde Pompano Beach hasta Miami, pasando por Fort Lauderdale, tiene el índice más alto de quejas por robo de identidad de toda la nación, con 184 denuncias por cada 100 mil residentes.

Según la FTC, el fraude relacionado con documentos y beneficios que las personas reciben del gobierno es la modalidad del robo de identidad de más rápido crecimiento, y constituye al 15,5 por ciento de los casos.

Los fraudes con tarjetas de crédito, utilizando nuevas cuentas o números robados, han declinado, pero siguen afectando aproximadamente al 15 por ciento de las víctimas de robos de identidad. Los que guardan relación con la obtención de empleo perjudicaron al 11 por ciento de las víctimas, cuya mayor parte ni siquiera sabía que alguien se había apropiado de su número del seguro social.

Son los impostores los que proliferan a mayor velocidad, y el año pasado afectaron a 60 mil personas. Se trata de delincuentes que dicen ser quienes no son: un amigo con problemas en el extranjero, cobradores, y hasta funcionarios de agencias como el Servicio de Rentas Internas (IRS), que se valen de mensajes en Facebook, correos electrónicos y mensajes de texto por teléfono para convencer a las víctimas de que les envíen dinero y alguna información personal.

El impacto económico de estos delitos es inmenso, y según grupos defensores de los consumidores en EE.UU. algunas víctimas llegan a emplear hasta 86 horas útiles, durante más de 20 semanas, tratando de zafarse del enredo, y pierden como promedio más de $1.100 dólares para reparar los daños causados por el robo de su identidad.

Lo más alarmante es que a medida que la tecnología progresa y los mecanismos de seguridad se perfeccionan, algo que ocurre casi a diario, también los ladrones se las agencian para burlarlos y conseguir su objetivo.

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