BUENOS AIRES - Durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19 en Argentina, las aplicaciones de entrega a domicilio se transformaron prácticamente en la única opción de ventas para determinados comercios y restaurantes, así como una alternativa idónea para los clientes, y una oportunidad de generar ingresos para muchos venezolanos que en medio de la crisis generada por el coronavirus perdieron sus empleos o principales fuentes de ingresos.

Pero mucho antes de la pandemia, el trabajo como repartidor ya era común dentro de la comunidad venezolana, sobre todo, entre quienes contaban con poco tiempo en Argentina o buscaban generar un ingreso extra.

Sin embargo, con el decreto de aislamiento social preventivo y obligatorio, un gran número de venezolanos, sufrieron la pérdida de sus empleos, y con ello, la merma de su poder económico, por lo que decidieron sumarse a la lista de repartidores de aplicaciones como Rappi, Glovo o Wabi.

Venezuelan migrants rest as they walk towards Bogota, passing through Tunja, Colombia, Tuesday, Oct. 6, 2020. Immigration…
Migrantes venezolanas son vulnerables a trata de personas o explotación
La pobreza y la falta de oportunidades laborales bien remuneradas son factores que  las convierten en presas fáciles de abusos, indican defensores de los derechos de la mujeres.

Tres ejemplos

Jonathan Linares, es un ingeniero civil que llegó hace dos años a Buenos Aires. Perdió su empleo durante la pandemia, y su hijo de apenas un año, fue diagnosticado con leucemia en septiembre del año pasado.

Tanto Jonathan como su esposa Xiomara, se encuentran solos en Argentina. La pareja ha dedicado todos sus esfuerzos en solventar los gastos del tratamiento de su hijo Matías, por lo que crearon la cuenta @TodoSumaParaMatias, en redes sociales, con el fin de conseguir ayuda.

Siendo el único sustento de su hogar, Linares día tras día pedalea por el bienestar de su familia.

"Es una etapa como para superarla y hay ciertas tareas que como la del delivery (repartidor) que nos permite aguantar un poco la situación y que son abiertas a muchos venezolanos, la verdad lo veo como una opción muy buena y que nos permite salir adelante", dijo Linares a la VOA.

Oneyde Puentes, es un joven y aventajado director musical, quien tuvo que recurrir temporalmente a la bicicleta, para poder sostenerse a sí mismo y ayudar a su familia en Venezuela. Historias como la suya y la de otros venezolanos como Andreina Hoffmann y Yexxica Díaz, abundan entre quienes a pesar de la adversidad, han decidido salir adelante, pedaleado por un mejor futuro para ellos y sus seres queridos.

"Es fuerte porque en Venezuela solo hacía música, y llegar acá, hacer otras cosas y pedalear fue bastante fuerte. No hacer música me ha pegado demasiado, lo que es no ensayar, no compartir, no cantar, eso ha sido bastante fuerte (porque) estudié y viví para eso.

"El delivery es lo que me ha permitido estar hasta ahora", dijo en alusión a su sostenimiento y al apoyo de su familia en Venezuela.

Yaxxica Díaz, corrió en principio con menos suerte, después que repartiendo le robaron su celular y la bicicleta en un barrio de Buenos Aires. El video del atraco se hizo viral y consiguió de manos solidarias tener de vuelta estos objetos básicos para seguir adelante.

"Gracias a Dios y a las redes sociales y a muchas personas que todavía somos más buenos que malos (...) conseguí seguir trabajando", dijo. "Solo (haciendo) delivery porque ningún empleo te lo dan si no tienes un buen curriculum o un postgrado terminado".