WASHINGTON DC - La pandemia y el retorno obligatorio de miles de migrantes venezolanos a su país es una de las principales preocupaciones de la Oficina de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado de Estados Unidos. En Venezuela 360, conversamos con Carol Thompson O’Connell, secretaria interina de esta oficina.

VOA:  La pandemia del COVID-19 ha provocado el regreso de miles de venezolanos a su país, algunos de ellos están varados en Cúcuta, usando lo que se conoce como “Trochas”, entre Cúcuta y Venezuela. ¿Cuáles son los desafíos y qué está haciendo Estados Unidos para ayudar a los migrantes?

O'Connell:  En el momento en que se vio que el COVID-19 se estaba extendiendo por todo el mundo, trabajamos con nuestros socios internacionales y nuestras organizaciones no gubernamentales, para poder ajustar nuestra programación y financiación para adaptarse a las necesidades adicionales de las personas que estaban experimentando exposición y tratando de evitar que se contagiaran de COVID-19.

La situación en las fronteras y en muchos de los diferentes países, hay mucho estigma y discriminación que ha estado sucediendo antes de enfrentar la enfermedad. Vemos aún más de eso. Creo que eso es parte de lo que ha impulsado a estos cientos de miles y miles de personas que han decidido regresar a Venezuela a pesar de lo terrible que es esa situación.

Gran parte del estigma y la discriminación vienen con la impresión errónea de que los migrantes y refugiados vulnerables podrían incluso estar propagando la enfermedad. Pero hemos trabajado con organizaciones internacionales para obtener kits de higiene para asegurarnos de que las personas puedan, en la medida de lo posible, lavarse las manos y distanciarse socialmente.

Ahora enfrentan inseguridad alimentaria, y a un posible desplazamiento desde allí, desde sus refugios, que es otra razón por la que han tenido que volver a casa a una situación realmente inhumana, en Venezuela, desafortunadamente.

Refugios Venezolanos en deplorables condiciones
Los migrantes que han decidido regresar a Venezuela por las fronteras terrestres no sólo deben soportar días de hambre, sed y largas caminatas. Al llegar a su país enfrentan un nuevo escollo: las críticas condiciones de los refugios donde deben guardar cuarentena.

VOA: El presidente en disputa de Venezuela, Nicolás Maduro, culpa a sus connacionales venezolanos que están retornando, de ser los causantes de llevar el COVID-19 a Venezuela. ¿Qué cree usted al respecto de esto?

O'Connell: Solo hay una persona a la que culpar de toda esta situación humanitaria y ese es Nicolás Maduro y sus compinches. El régimen ilegítimo de Maduro ha creado toda esta situación humanitaria. Ellos han tratado indebidamente de obstaculizar el acceso a la asistencia humanitaria dentro del país y la gente que está regresando a Venezuela, no es su culpa que el COVID se esté esparciendo. Estados Unidos ha proporcionado específicamente otros 104 millones de dólares adicionales para luchar contra el COVID y 14 millones de ellos específicamente para dentro de Venezuela, tratando de darle a nuestros socios de organizaciones internacionales, los suministros que necesitan y que también tengan acceso a las personas para que los cuiden y les brinden asistencia médica.

VOA: Hay algunos informes, señora O’Connell, de que algunos países que reciben a migrantes venezolanos como Colombia o Ecuador trabajan con Estados Unidos para ayudarlos. Pero hay reportes en el Caribe y en Trinidad y Tobago que indican que no son bien recibidos. 

¿Está al tanto el Departamento de Estado de esta situación ¿Qué hacen con países que no están recibiendo o ayudando a estos migrantes/refugiados?

O'Connell: Bueno, el otro lado de nuestra asistencia humanitaria, un lado es la financiación y el otro lado son nuestros esfuerzos diplomáticos. Y trabajamos constantemente con países de la región y países de todo el mundo, nuestros aliados que también están preocupados por la crisis. Pero estamos trabajando con esos países para ayudarlos a encontrar las mejores formas de apoyarlos, para que los migrantes y refugiados que llegan a sus fronteras puedan obtener la atención y los servicios que necesitan. Por eso somos conscientes de la situación en muchos países. Eso es lo que estamos trabajando, para asegurarnos de que las personas que buscan protección y refugio tengan un lugar seguro y acceso a esos servicios.

VOA: La crisis de los refugiados venezolanos es comparada con la crisis de refugiados sirios. ¿Cuáles son sus expectativas para los próximos meses? ¿Cómo va a terminar esta situación en 2020?

O'Connell: ¿Sabe qué? Es mucho lo que estamos haciendo ahora. Sé que se compara con la crisis siria. Y hay mucha gente que está sufriendo y mucha gente necesitada. Sin embargo, diré que pude visitar Colombia el año pasado y quiero tomarme un tiempo para agradecer a Colombia y a los países de la región. Pero Colombia, sobre todo, por el increíble humanitarismo que han expresado, han demostrado, al darle la bienvenida al país a 1,8 millones de venezolanos. Y pude ir a Colombia, el año pasado, estaba en una terminal de autobuses de Bogotá y me reuní con una mujer de 18 años que había caminado la mayor parte del camino desde Cúcuta hasta Bogotá con su bebé en brazos. Parecía fatigada y cansada, pero cuando llegó allí pudo acceder a esos servicios y atención médica.

Como dije antes, comida y refugio, apoyo social, algo de ayuda legal, todo está disponible para ella a través del liderazgo y la financiación de Estados Unidos y nuestros socios globales.

Pero en todo esto, también hay un momento de esperanza. Cuando fui a visitar una escuela y me reuní con algunos de los escolares que habían recibido a sus compañeros venezolanos, no vi discriminación. No hubo distinción, no había identificación de que usted fuera de esta o aquella nacionalidad. Todos fueron bienvenidos, creo que había más preocupación por quién podía jugar mejor al fútbol.  De hecho, un niño venezolano que estaba allí, fue elegido presidente del cuerpo estudiantil, porque todos ellos piensan  que él era la persona más calificada. Entonces, la esperanza para el futuro está ahí.

El trabajo se está haciendo ahora, para ayudar a aquellos que necesitan esa ayuda ahora, y estamos felices de ser parte de eso y liderar el camino.

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