En enero pasado, Maduro también anunció  un incremento del salario mínimo de 10 por ciento.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, habla durante una conferencia de prensa en Caracas.

El presidente venezolano dice que el más perjudicado en una eventual escalada de sanciones va a ser Estados Unidos.

Las amenazas de sanciones de legisladores estadounidenses como Ileana Ros-Lehtinen y del mismo secretario de Estado, John Kerry, tienen sin cuidado al presidente venezolano, Nicolás Maduro, o al menos, así lo expresa.

Congresista Díaz-Balart respalda sanciones
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"El más perjudicado en una escalada de sanciones va a ser Estados Unidos, su sociedad, sus empresarios, su pueblo”, advirtió el mandatario en su nuevo programa radial semanal.

“Ojalá no nos metan por ese camino para demostrar lo que no queremos demostrar, que serían ellos los más perjudicados", añadió.

Indicó que el petróleo que no se compre a Venezuela sería vendido a otros. "De repente lo vendemos hasta a mejor precio, no tenemos problemas, nosotros somos libres", señaló.

En una entrevista concedida a la Voz de América, Ros-Lehtinen dijo que Estados Unidos tiene la obligación moral de apoyar al pueblo venezolano en la defensa de sus derechos, sugiriendo que el gobierno del presidente Obama puede recurrir a negar visas a funcionarios venezolanos, congelar bienes, impedir transacciones financieras y reducir la compra del petróleo.

Maduro piensa que las medidas propuestas no tendrían efecto en Venezuela.

"Es una estupidez de la ultraderecha, del lobby de la ultraderecha del Senado de Estados Unidos pensar en leyes contra Venezuela, nos resbalan sus sanciones", enfatizó Maduro, tras reiterar, no obstante, la intención de su Gobierno de tener "relaciones de respeto" con Washington.

El periódico El Universal informó en octubre del año pasado que, Venezuela, que hasta hace un lustro despachaba 1,36 millones de barriles diarios de petróleo y derivados a Estados Unidos, hoy exporta solo 865.000 barriles diarios.

El diario señaló que aunque Venezuela sigue siendo un importante proveedor para Estados Unidos (8,78% del total de petróleo importado por EEUU), la relación está cambiando hacia una importante necesidad venezolana de comprar productos refinados al país norteamericano.