No se trata de presionar por presionar sino para llevar hacia una solución política”, dijo la subsecretaria de Estado Adjunta para Cuba y Venezuela, Carrie Filipetti, en un evento en Washington D.C.
No se trata de presionar por presionar sino para llevar hacia una solución política”, dijo la subsecretaria de Estado Adjunta para Cuba y Venezuela, Carrie Filipetti, en un evento en Washington D.C.

WASHINGTON D.C. - Las sanciones que Estados Unidos ha impuesto al gobierno en disputa de Nicolás Maduro han sido claves para presionar hacia una salida negociada de la crisis en el país suramericano, coincidieron varios expertos y una funcionara del Departamento de Estado el miércoles.

“No se trata de presionar por presionar sino para llevar hacia una solución política”, dijo la subsecretaria de Estado Adjunta para Cuba y Venezuela, Carrie Filipetti, en un evento en Washington D.C.

La funcionaria dijo que aunque “las sanciones no son” una “solución milagrosa” para la situación en Venezuela, la cual ha generado la salida de más de tres millones de venezolanos del país, la combinación de presión económica y política liderada por EE.UU. en contra de Maduro, “tendrá éxito”.

El gobierno del presidente Donald Trump, el cual ha liderado junto con el llamado ‘Grupo de Lima’ la acción en contra de Maduro en el continente, ha tomado una serie de medidas económicas para presionar una salida a la disputa de poder en Venezuela. En especial, bloqueando las propiedades y prohibiendo las transacciones del gobierno en disputa y con PDVSA, la empresa estatal petrolera de Venezuela.

Francisco Monaldi, investigador y profesor en la Rice University, quien coincidió con Filipetti con respecto a la efectividad de las sanciones para obligar a Maduro a negociar con el gobierno en disputa, también advirtió que la reducción de la producción petrolera que ha provocado el bloqueo a PDVSA puede tener efectos a largo plazo.

“Las sanciones han reducido la producción petrolera y eso puede a largo plazo dificultar la recuperación del país en la etapa post sanciones”, dijo el académico a la Voz de América.

La producción petrolera de Venezuela ha caído a menos de 600.000 barriles diarios según datos de septiembre de la OPEP. Para poner en perspectiva, el país produjo 1,278 millones de barriles al día en julio del 2018.

Elizabeth Rosenberg, Directora de Programa del Centro para una Nueva Seguridad Americana  también hizo énfasis sobre este punto, asegurando que acabar con la producción petrolera en Venezuela “crearía un gran costo y dificultad y una línea de tiempo mucho más larga para poder volver a activarla”.

La experta también lanzó una comentario con escepticismo sobre la efectividad de las sanciones, debido a que aún no se ha dado un cambio de gobierno en Venezuela, a pocos meses del aniversario de la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino del país.

“Las sanciones no son la herramienta política adecuada para todos los objetivos [de política extranjera] que tiene EE.UU.”, dijo Rosenberg.

Recientemente, en ocasión de su elección al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el presidente en disputa de Venezuela, Nicolás Maduro, protestó contra las medidas que se están tomando respecto a su gobierno.

“La campaña de presión (...) contra los países del mundo, los gobiernos, a la cual se sumó el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, llamando gobiernos, amenazando gobiernos, amenazando países, pero no pudieron ni con amenazas, ni con chantajes, ni con campaña mundial, no pudo el gobierno de Estados Unidos con Venezuela, no pudo el imperialismo ni el Grupo de Lima, hemos tenido una gran victoria de la dignidad”, dijo Maduro.