The spread of the coronavirus disease (COVID-19) in Chamblon
La tecnología ha emprendido el rápido camino de captar clientes. La pandemia de coronavirus ha abierto inesperadamente muchas puertas a los servicios digitales.

OAKLAND, CALIFORNIA - Mientras las comunidades empiezan a reabrir, los gobiernos están apresurándose a desarrollar apps que puedan ser parte de sus arsenales para controlar el avance de la COVID-19. Pero las aplicaciones, y las tecnologías de las que dependen, varían, y para muchos eso ha creado confusión sobre qué esperar.

“Es abrumador cuántas propuestas están surgiendo” dijo Gennie Gebghard, director adjunto de investigación en la Fundación Frontera Electrónica (EFF, por sus siglas en inglés). “Hay toda una sopa de letras de distintas siglas, de diferentes tecnologías. Y es difícil entender exáctamente qué es qué. Y creo que eso es porque aún estamos en la etapa inicial”.

Rastreando tu proximidad al contagio

Por ahora, aún no hay una aplicación disponible en Estados Unidos que le permita a uno saber si ha estado expuesto a alguien positivo por coronavirus. Alrededor del mundo, Singapur, Australia y otras naciones han producido aplicaciones que hacen esto pero con distintos grados de éxito.

La principal propuesta para una aplicación para los consumidores viene de Apple y Google, que juntos crean los sistemas operativos para la mayoría de los teléfonos celulares en el mundo. Ellos han unido fuerzas para sacar al mercado herramientas digitales para que los gobiernos puedan crear una aplicación que le permita a la gente saber si han sido expuestos a la COVID-19.

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Muchos temen que, a medida que los robots realizan más tareas previamente realizadas por humanos, podrían reducir la necesidad de trabajadores en un momento en que los bloqueos de coronavirus han llevado a un desempleo vertiginoso en todo el mundo.

Su enfoque se basa en la tecnología bluetooth, una frecuencia de radio de corto alcance dentro de los teléfonos inteligentes. Los teléfonos con la aplicación almacenarán los rayos de bluetooth que reciban de otros teléfonos y verificarán diariamente con una base de datos de aquellos que han reportado ser positivos al coronavirus. Si hay una coincidencia, de que alguien ha estado muy cerca por demasiado tiempo a una persona con un diagnóstico positivo de coronavirus, la persona se enterará y podrá contactar a un profesional médico para saber cuáles son los siguientes pasos a seguir.

Los defensores de la privacidad, como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) apoyan este enfoque, porque mantienen la información descentralizada y anónima. El bluetooth no suministra información a los departamentos públicos de salud.

Enfoque de localización GPS

Pero algunos estados, como Dakota del Norte, y del Sur, así como Utah, están buscando aplicaciones con un propósito diferente, para ayudar a sus esfuerzos de rastreo de contactos. Eso es cuando funcionarios públicos de salud contactan a alguien que ha sido expuesto a alguien con COVID-19. Estas apps dependen de tecnología de localización GPS, que puede revelar detalles sobre los movimientos de una persona, así como información de cercanía por bluetooth.

Con la aplicación de las Dakotas, Care 19, si una persona lo autoriza, su información de ubicación es compartida con funcionarios públicos de salud. Más de 45.000 residentes de Utah, un 2% de la población del estado, se han registrado para la aplicación estatal, Healthy Together (Saludables Juntos), según la cadena televisiva CNBC.

¿Descargar o no?

Gebhart dijo que hay muchas cuestiones que la gente podría querer considerar antes de descargar una aplicación para la COVID-19. ¿Cuánta información es recopilada? ¿Pueden los usuarios apagar y encender la aplicación? ¿Pueden desinstalarla si así lo desean?

“Tiene que haber confianza para que el sistema funcione para la gente que desea adoptarla e interactuar con ella”, dijo.

En muchas formas, las aplicaciones propuestas no han sido probadas, apuntó Gebhart. Pero en la medida que los gobiernos reabren nuevamente las sociedades, este experimento de tecnología de salud pública podría jugar un papel en decidir si los residentes pueden empezar a aventurarse a salir a las calles.