U.S. Special Representative for Iran Brian Hook speaks during a joint news conference with Saudi Arabia's Minister of State for…
El representante especial de Estados Unidos para Irán, Brian Hook, calificó la orden de arresto de Irán como “un recurso propagandista que nadie se toma en serio”.

Irán emitió una orden de arresto contra el presidente estadounidense Donald Trump y otras 35 personas por la muerte del general Qassem Soleimani en enero, pero la agencia internacional de policía, Interpol, dijo que no la considerará.

Soleimani, líder de la Fuerza Quds, una entidad élite de la Guardia Revolucionaria de Irán,  pereció en un ataque de un dron estadounidense en Bagdad, el 3 de enero pasado.

Washington acusó a Soleimani de ser el cerebro de ataques de milicias respaldadas por Irán contra fuerzas de Estados Unidos en varios puntos del Oriente Medio.

Este lunes, el fiscal de Teherán, Alí Alqasimehr, pidió ayuda a la Interpol para el arresto de Trump y las otras 35 personas, a las que acusó de "asesinato y terrorismo”, según reportó la agencia de prensa estatal IRNA.

Alqasimehr no identificó a ninguno de los 35, pero dijo que insistirá en juzgar al presidente estadounidense incluso después de que haya dejado el cargo. El funcionario, no obstante, informó que el grupo incluía a militares y civiles estadounidenses.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, habló con  la prensa en el Departamento de Estado el martes, 7 de enero de 2020.
Pompeo: Matar a Soleimani fue "la decisión correcta"
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El representante especial de Estados Unidos para Irán, Brian Hook, descartó la orden de arresto durante una conferencia de prensa en Arabia Saudita.

"Es un recurso propagandista que nadie se toma en serio y hace lucir como tontos a los iraníes, dijo Hook.

La Interpol, por su parte, informó en un comunicado que su constitución le impide aceptar “ninguna intervención o actividades de carácter político, militar, religioso o racial”.

El atentado a Soleimani llevó a Estados Unidos e Irán al borde de un conflicto armado, después de que Teherán respondió a la muerte de su general con ataques de misiles contra blancos estadounidenses en Irak varios días después.