U.S. President Trump holds a coronavirus disease (COVID-19) pandemic briefing at the White House
El presidente Donald Trump durante la rueda de prensa celebrada en la Casa Blanca, el 10 de agosto de 2020.

WASHINGTON D.C. - El presidente Donald Trump dijo este lunes que quiere posponer la cumbre del G-7 hasta después de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el próximo 3 de noviembre, cuando la "atmósfera" ahora enrarecida por la pandemia del coronavirus sea "mejor".

“Lo vamos a hacer después de las elecciones, creo que será una atmósfera mejor", desveló Trump durante una rueda de prensa celebrada en la Casa Blanca, que tuvo que ser inicialmente interrumpida cuando un agente del servicio secreto escoltó al mandatario fuera de la sala James Brady.

Según informó el propio mandatario a su vuelta a la sala -y confirmó posteriormente el Servicio Secreto- se había producido un tiroteo entre agentes de las fuerzas del orden y un sospechoso en una calle próxima a la residencia presidencial. El sospechoso fue abatido y conducido a un hospital, mientras que ningún agente resultó herido.

Trump afirmó que había hablado de la cumbre del G-7 con otros líderes mundiales, durante un encuentro virtual celebrado el domingo que tenía por objetivo abordar la situación en Beirut tras la gran explosión que tuvo lugar la semana pasada. Según dijo, el resto de posibles asistentes se mostró abierto a "una teleconferencia o a una reunión" en septiembre.

“Le dije a mi gente -ayer de hecho- por qué no lo hacemos después de las elecciones", develó el mandatario.

Este supone un giro considerable con respecto a la postura anterior del Ejecutivo estadounidense, que en mayo había llegado incluso a sugerir celebrar la cumbre del G-7 en persona y en la Casa Blanca, a pesar de la alta incidencia de la pandemia en esos momentos.

Ni Rusia ni China, la injerencia es "demócrata"

Preguntado sobre si sigue considerando invitar a Rusia a la cumbre, a pesar de los recientes informes de que el Kremlin está intentando injerir en las elecciones y de que supuestamente habría ofrecido recompensas a los talibán por matar a soldados estadounidenses en Afganistán, Trump se limitó a decir: "Rusia es un factor importante".

El mandatario se mostró incómodo cuando se le insistió sobre la campaña de injerencia electoral orquestada por el Kremlin, que, según un informe de los servicios de inteligencia divulgado la semana pasada, busca "denigrar" a su oponente en las urnas, el demócrata Joe Biden. Ese mismo informe señala que, por contra, Rusia e Irán están maniobrando para dificultar la reelección de Trump.

Funcionarios estadounidenses afirman que la campaña del Kremlin para crear confusión sobre el coronavirus tiene inundada internet y los medios sociales.
Inteligencia denuncia que China e Irán buscan perjudicar a Trump, y Rusia a Biden
China considera al presidente Donald Trump "impredecible" y prefiere que pierda las elecciones. Rusia quiere "denigrar" al exvicepresidente Joe Biden, por su respaldo a Ucrania y a la oposición rusa. Irán, mientras tanto, quiere dividir al país pues considera un triunfo de Trump permitirá la continuación de sus políticas en contra del régimen de Teherán.

"¿Saben quién más no estaría contenta con nuestra victoria? Rusia", aseguró Trump, quien a continuación pasó a enumerar algunos de los avances de su administración en materia energética y militar. “Voy a decirles quién está interfiriendo en nuestras elecciones: los demócratas, al querer e insistir en mandar papeletas por correo. Con su corrupción por todas partes".

Nuevos ataques al voto por correo

El mandatario aprovechó su comparecencia ante los medios para redoblar sus ataques contra el voto por correo, una opción que gana adeptos ante el avance de la pandemia y a la que el mandatario calificó de "desastre".

"El voto por correo es un desastre. No queremos una elección amañada", declaró Trump.

El mandatario criticó que la atención mediática se centre en la injerencia digital de países como Rusia, China e Irán, mientras se obvia el peligro inherente del voto por correo.

"Es muy susceptible, es algo que puede resultar fácilmente atacado por gobiernos extranjeros y también, francamente, por demócratas... y republicanos", argumentó el presidente, quien agregó que el servicio postal no "está preparado" para que buena parte de los ciudadanos ejerzan así su sufragio.

Los comentarios del mandatario se enmarcan en la reciente ofensiva de la Casa Blanca contra el sufragio por correo de cara a las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, una opción que se antoja imprescindible para todos aquellos que temen poder contagiarse del COVID-19 en caso de tener que asistir a votar en persona.