La Casa Blanca describió a Landau como un abogado constitucional y de apelación que ha informado y presentado apelaciones ante el Tribunal Supremo.
La Casa Blanca describió a Landau como un abogado constitucional y de apelación que ha informado y presentado apelaciones ante el Tribunal Supremo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, designó a un veterano abogado conservador como su embajador en México, un puesto delicado para representar a un mandatario determinado a construir un muro entre ambos países.

Christopher Landau, cuyo nombre ha circulado para ocupar un cargo desde el inicio del gobierno de Trump, fue secretario de dos jueces conservadores de la Suprema Corte antes de convertirse en un prominente abogado enfocado en apelaciones.

La Casa Blanca describió a Landau como un abogado constitucional y de apelación que ha informado y presentado apelaciones ante el Tribunal Supremo, los tribunales federales y estatales de apelación.

La nominación se produce en un momento de tensas relaciones entre los vecinos en medio de disputas comerciales, las quejas de Trump sobre inmigrantes indocumentados que cruzan la frontera y sus esfuerzos por construir un muro fronterizo extendido.

No tiene experiencia diplomática, pero cursó estudios de América Latina en Harvard y habla español. Su padre, George Landau, fue embajador en Chile, Paraguay y Venezuela.

Landau, de 55 años, nació en Madrid y pertenece al partido Republicano.

Trump anunció la nominación de Landau, que aún requiere la anuencia del Senado, en un comunicado emitido el lunes por la noche.

En 2017, Landau cumplió un mandato de tres años como miembro del Comité Asesor de la Conferencia Judicial sobre Reglas de Apelación, dijo la Casa Blanca.

Numerosos cargos diplomáticos clave permanecen vacíos más de dos años después de iniciado el mandato de Trump.

Roberta Jacobson, la anterior embajadora de EE.UU., renunció en mayo y se unió a una lista de altos funcionarios del departamento de Estado de EE. UU. para dimitir durante la presidencia de Trump.

Inicialmente, la diplomática había decidido quedarse después de la elección de Trump para asegurar la continuidad en una misión diplomática clave para Estados Unidos, pero se quejaba de la caótica toma de decisiones.

En una entrevista con la radio pública PBS tras su renuncia, Jacobson calificó de “no estadounidense” la línea dura de Trump sobre la inmigración y advirtió que esta postura podría reducir el papel de Estados Unidos en la región.

Trump llegó al poder en una enérgica plataforma contra la inmigración, llamó a algunos inmigrantes mexicanos criminales y violadores y prometió construir un muro en la frontera con México que éste incluso financiaría, algo que el país vecino descartó de plano.

Dispuesto a todo para concretar su proyecto, Trump usó el viernes pasado por primera vez el veto presidencial para desbloquear una resolución del Congreso y acceder a los fondos para cumplir con su promesa de campaña.

El presidente de México, el recién llegado populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador, ha adoptado un enfoque de bajo perfil con Trump a pesar de sus fuertes diferencias ideológicas.

La insistencia de Trump de construir un muro fronterizo tensó las relaciones con el anterior presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, a grado tal que nunca se pudo concretar una visita de Estado.