Para el cierre de año, Times Square organiza actividades a las que asisten locales y visitantes. Algunos malos recuerdos se quedan allí, pues algunas personas llegan hasta estas calles de la Gran Manzana a acabar con ellos.

Para el cierre de año, Times Square organiza actividades a las que asisten locales y visitantes. Algunos malos recuerdos se quedan allí, pues algunas personas llegan hasta las calles de la Gran Manzana a acabar con ellos.

“Tirar, triturar y aplastar”, esa es la actividad con la que neoyorquinos y visitantes se preparan para el cierre de 2019. Comenzar dejando los malos recuerdos en el año viejo a nadie le cae mal. José María Luque, un ecuatoriano de 18 años no fue la excepción.

“Antes yo sufría de obesidad y todo empezó con una dieta y esa dieta se convirtió en dejar de comer, o si comía vomitaba y casi me mata tres veces. Me dio dos veces paros cardiacos, me tuvieron que internar inclusive en un centro psiquiátrico en donde me hicieron electro shocks”, relata a la Voz de América, José María.

Asegura que ahora solo quiere convertirse en el mejor ejemplo a seguir para su hermano menor, Joaquín, quien, con apenas nueve años, ya ha vivido tres años de todo este proceso. “Yo sé que este 2020 me voy a curar finalmente”, afirma.

Las personas llegan a las calles de Times Square, al cierre de año, para simbólicamente acabar con un mal recuerdo y en ocasiones adquirir un compromiso que, aunque es frente a extraños, tiene mayor valor. Macarena Valarezo, madre de Josema explica por qué.

“El miedo que hay de todo esto es que el 85% de los chicos y chicas que tienen anorexia no sobreviven. Es como un cáncer, es una enfermedad terminal que la única diferencia es que tienes que aprender a controlarla. Y eso depende solamente de la persona”, relata Valarezo a la VOA.

Esta madre que fue concejal de Quito y exreina de belleza, confiesa que empezó a preocuparse por su hijo cuando notó que había bajado mucho de peso y toda la atención que le prestaba a su imagen y cuerpo. Afirma que en Ecuador los tratamientos para este tipo de problemas pueden costar hasta 5 mil dólares mensuales, y ella tuvo que vender la mitad de su casa para apoyar a Josema.

Mientras turistas, como estos ecuatorianos, vienen a hacer un propósito de mejorar su salud, hay otros que llegan buscando triturar sus claves de internet, cheques que han guardado por años y hasta destruir impresoras que han causado frustración durante el año, para así comenzar 2020 en cero, renovados.

Es el caso de, Giovanni Flores, otro hispano que participó en “Tirar, triturar y aplastar”, quien explicó a la VOA que “en 2020 necesitas nuevo, necesitas mejor, lo pasado ya es el pasado. Ya no lo necesitas”.

Tim Tompkins presidente de Times Square Alliance, explicó a la Voz de América que es el tercer año que hacen la actividad de “acabar” con los malos recuerdos del año viejo. Asegura que cada año hay más y más personas que participan, porque “resuena”; pues se trata de decir “adiós” y prepararnos para un nuevo comienzo.

“Una parte de la víspera de año nuevo es sobre buscar un sentido de esperanza. Pero la otra cara de eso es dejar ir las cosas que nos detienen o las cosas negativas en nuestras vidas”, afirma.

Esta no es la única actividad que rodea el Times Square para el cierre del año. En 1907, Nueva York vio caer por primera vez la famosa bola de cristal y luces, que hoy en día está cubierta con 2.688 cristales en forma triangular, y cuyo descenso a la medianoche del año que termina reúne a cientos de miles de estadounidense y extranjeros que esperan por horas la ocasión.

Este año, la tradición tendrá un mensaje de buena voluntad, para terminar con el odio en el mundo.