U.S. Secretary of State Pompeo speaks to reporters during briefing at State Department in Washington
El secretario de Estado, Mike Pompeo, dice que no sabía sobre qué trataban las investiaciones que hacía el inspector general Steve Linick.

WASHINGTON D.C. - El secretario de Estado estadounidense defendió enérgicamente su solicitud al presidente Donald Trump para que despidiera al inspector general del Departamento de Estado, una especie de auditor interno, diciendo que él “lo debía haber pedido hace ya algún tiempo”.

Pero el jefe de la diplomacia estadounidense, hablando en una rueda de prensa en el Departamento de Estado, rehusó decir por qué sentía que el inspector general, Steve Linick, estaba socavando las operaciones de la institución.

“No puedo darles especificidad”, le dijo a los periodistas, agregando que “no puedo hablar sobre asuntos personales”.

Trump despidió a Linick el viernes, que lo convirtió en el cuarto inspector general en agencias federales en ser despedido en las últimas semanas. Todos tenían un papel en investigar varios aspectos de la administración Trump  durante sus tres años y medio en la Casa Blanca.

Dos legisladores demócratas clave con supervisión de las operaciones del Departamento de Estado, el congresista Eliot Engel, de Nueva York, y el senador Robert Menéndez, de Nueva Jersey, han alegado que Pompeo buscó el despido de Linick en una especie de venganza por su investigación de denuncias de que Pompeo y su esposa Susan han estado usando a un asistente gubernamental para tareas personales, como sacar a caminar al perro de la familia, recoger ropa de la tintorería, y hacer reservaciones para cenas de la pareja.

Pompeo ha publicado en Twitter, fotos con su perro Mercer, nombrado en memoria de un general de la Guerra de Independencia.

Asimismo, Engel alegó a inicios de esta semana que Trump despidió a Linick por petición de Pompeo debido a que Linick estaba por concluir una investigación sobre la controversial venta rápida de armas a Arabia Saudita el año pasado.

En su conferencia de prensa el miércoles, Pompeo rechazó la idea de que él buscó el despido de Linick en venganza por sus investigaciones.

“Yo no tengo idea de qué investigaciones estaban en marcha dentro de la oficina del inspector general”, dijo Pompeo. “No pude haberme vengado”, agregó.

Pompeo dijo que a él se le hicieron una serie de preguntas por escrito enviadas de la oficina de Linick a principios del año y que él las respondió “de la mejor manera posible”.

“No recuerdo el alcance o naturaleza de esa investigación”, dijo Pompeo. Agregó que no sabe si esa investigación específica continúa o ya concluyó.

La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acusó a Pompeo de rechazar una solicitud de entrevista con el inspector general Linick. Dijo que esto era “un reflejo del completo desinterés por la verdad en la administración Trump".

El secretario de Estado Mike Pompeo a demostrado ser uno de los principales funcionarios del gabinete del presidente Donald Trump.

Engel, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara, sugirió a inicios de semana que Pompeo quería que Linick fuera despedido porque “su oficina estaba investigando, por solicitud mía, la falsa declaratoria de emergencia de Trump para poder enviarle armamento a Arabia Saudita”, venta que era rechazada por demócratas y algunos republicanos, por los antecedentes sauditas en abusos a los derechos humanos.

Las autoridades de Estados Unidos dijeron entonces que el armamento era preciso para disuadir lo que llamó la “influencia maligna” de Irán en el Medio Oriente.

Trump dijo a los periodistas en la Casa Blanca el lunes que despidió a Linick por solicitud de Pompeo.

“Yo tengo derecho absoluto como presidente para despedir. Yo dije, ¿Quién lo nombró? Y me dijeron, “el presidente Obama”. “Yo dije, mira, yo lo despediré”.

Por su lado, el senador Menéndez dijo esta semana: “El presidente no puede despedir a los auditores internos sin ofrecer una razón válida y justificación al Congreso, a todo el Congreso. Razones secretas no valen”.

Harold Geisel, un ex inspector general interino, dijo que “el propósito de la oficina de un inspector general es promover la integridad y la eficiencia de la institución. Ese trabajo con frecuencia resulta en que el inspector general critique organizaciones o individuos y haga sugerencias para mejorías”.

Agregó que “el inspector general debe ser independiente. Yo no creo que ningún otro inspector general del Departamento de Estado haya sido públicamente despedido por el presidente. Creo, sin embargo, que otros inspectores generales fueron persuadidos a que renunciaran y entonces ellos renunciaron”.