El estilista de origen vietnamita, Divo Le, es uno de los millones de afectados por el cierre de los negocios no escenciales en Estados Unidos.
El estilista de origen vietnamita, Divo Le, es uno de los millones de afectados por el cierre de los negocios no escenciales en Estados Unidos.

WASHINGTON - Cada semana, más estadounidenses pierden sus trabajos y solicitan beneficios de desempleo a un ritmo récord a medida que las empresas grandes y pequeñas permanecen cerradas u operan a capacidad reducida durante la pandemia de la COVID-19.

El problema se extiende a los propietarios de pequeñas empresas en el área de Washington que tuvieron que dejar ir a sus trabajadores cuando los ingresos se agotaron. Entre ellos se encuentra Divo Le, un estilista que reside en Alexandria, Virginia,  que ahora pasa el tiempo en casa con sus hijas gemelas de 6 años, pero habla con nostalgia de su salón cerrado, donde una vez empleó a ocho personas.

"Me encanta jugar con las niñas y ayudarlas", dijo Divo, de 52 años, "pero realmente quiero volver a trabajar", agregó.

En marzo, Virginia se unió a otros estados que ordenaron cerrar los negocios no esenciales, incluidos los salones de belleza.

Dejó Vietnam de adolescente

La pandemia de la COVID-19 ha hecho lo que ninguna otra dificultad a la que se ha enfrentado Divo en su vida haya logrado jamás, forzarlo a dejar en suspenso su sueño americano.

A los 15 años, dejó Vietnam con un amigo para escapar de un pueblo pobre por lo que esperaba sería un futuro mejor, ocho años después del final de la Guerra de Vietnam que devastó el país.

"Era ingenuo", dijo, "y ni siquiera les dije a mis padres que iba a ir. Todo lo que sabía era que mucha gente salía de Vietnam con la esperanza de llegar a Estados Unidos y yo también quería ir allí”, dijo a la VOA.

Divo tomó un bote a Tailandia y fue a parar a un campo de refugiados. Luego, aproximadamente un año después, llegó al área de Washington, donde fue recibido por sus padres adoptivos estadounidenses, "una buena familia", dijo, que vivían en los suburbios de Virginia.

Comenzó a aprender inglés, y en lugar de llamarse a sí mismo Phong, su primer nombre, tomó el apodo de Divo, que es como todos lo han llamado desde entonces. Dijo que simplemente le gustaba cómo sonaba.

Después de la escuela secundaria, Divo se convirtió en estilista, trabajando en salones en el área de Washington durante unos 25 años. Pero fue hace cinco años que logró su sueño americano, abrir “Salón Divo”.

No fue fácil comenzar su pequeño negocio ya que no pudo obtener un préstamo bancario. Entonces, él y su esposa, Dina, tomaron todos sus ahorros y pusieron miles de dólares en tarjetas de crédito para abrir el salón.

Ahora, Divo se sienta en una silla en su salón vacío y reflexiona sobre el futuro de su negocio, que se ha convertido en un salón de belleza y servicio de manicura en un pequeño edificio de ladrillos de dos pisos, y le paga la renta a dos distintos propietarios.

"Uno de los propietarios quiere su dinero ahora y no esperará, pero el otro está siendo más razonable y dijo que puede esperar hasta que el salón abra nuevamente, antes de que comencemos a hacer los pagos", dijo.

"Habíamos ahorrado un poco de dinero en caso de que sucediera algo", agregó Dina, quien también es estilista en el salón, "pero no durará mucho", agrega.

"Somos como cualquier estadounidense que todos los días tratan de llegar a fin de mes", dijo Divo, mientras mezcla la coloración del cabello para una clienta que se detuvo en la tienda. Para ganar un poco de dinero, está vendiendo kits personalizados de color de cabello que sus clientes pueden comprar y llevar a casa.

"Divo y Dina están pasando por un momento realmente difícil en este momento", dijo una cliente habitual del salón, Lori Luster, "y quiero asegurarme de que puedo apoyarlos en estas circunstancias difíciles". Son como mi familia y voy a ayudarlos tanto como pueda", aseguró.

Divo agradece que los clientes "de buen corazón" se mantengan en contacto con él por teléfono o mensaje de texto para hacerle saber que volverán una vez que abra el negocio. Además, dice sentirse mal por dejar sin paga compensatoria a las ocho personas que trabajaban para él y con frecuencia los contacta para ver cómo están.

 

El estilista Divo Le, prepara una mezcla de colores para una clienta.

 

Esperando un préstamo

Cuando el salón se abra nuevamente y regresen a trabajar, Divo planea pagarlos a través del nuevo Programa de Protección de Cheques de Pago del gobierno de Estados Unidos, diseñado para proporcionar préstamos perdonables a pequeñas empresas que mantienen a sus empleados en la nómina.

"Todavía estamos esperando saber si obtuvimos el préstamo, lo que nos ayudaría mucho", dijo Divo.

Pronto puede haber una luz al final del túnel para Salón Divo ya que el gobernador de Virginia planea reabrir ciertos negocios, incluidos los salones de belleza, el 15 de mayo. Pero deben tener medidas de seguridad mejoradas.

"Al principio, eso puede significar solo tenerme en la tienda con un cliente a la vez, ya que el distanciamiento social no es posible con un personal completo", explicó. "Va a ser difícil volver a funcionar por un tiempo, pero realmente creo en Estados Unidos y que lo superaremos porque tenemos un buen gobierno que nos cuida", añadió Divo.