Anthony Sacco deja a sus hijas Angelina, de 7 años, (izquierda), y Victoria, de 5, para su primer día de clases en la primaria Fox Trail, el viernes 9 de octubre de 2020, en Davie, Florida. (AP Foto/Wilfredo Lee)
Anthony Sacco deja a sus hijas Angelina, de 7 años, (izquierda), y Victoria, de 5, para su primer día de clases en la primaria Fox Trail, el viernes 9 de octubre de 2020, en Davie, Florida.

FORT LAUDERDALE, EE.UU. - En lugar de esperar a ver cómo las escuelas públicas de Florida darían las clases a los estudiantes este otoño, Erica Chao inscribió a sus dos hijas en una institución privada que estaba mejor posicionada para proporcionar una enseñanza a distancia durante la incertidumbre provocada por la pandemia de coronavirus.

En la primavera, cuando sus hijas pequeñas estaban inscritas en una primaria del condado de Miami-Dade, las clases virtuales que recibieron se volvieron “gratuitas para todos”, comentó Chao. Las clases de la escuela privada, por el contrario, mantienen la atención de Emily, de 8 años y Annabelle, de 6, y su madre ya no se preocupa de que se vayan a rezagar si no está con ellas durante las clases en casa.

“Por primera vez desde marzo pude alejarme”, dijo Chao.

Los padres de familia a lo largo y ancho de Estados Unidos han tenido que tomar decisiones similares en torno a si dejan a sus hijos en escuelas públicas en momentos en los que la pandemia afecta otro ciclo escolar. Algunos optaron por escuelas privadas o chárter. Otros se han dedicado a enseñar en casa, a contratar tutores para supervisar las “cápsulas de aprendizaje” multifamiliares o batallan para equilibrar la educación de sus hijos con el trabajo mientras los horarios escolares y la tecnología siguen cambiando.

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Ese tipo de decisiones personales podrían exacerbar los problemas financieros de los sistemas de escuelas públicas que reciben una cantidad fija de fondos estatales por cada alumno que se inscribe, que son la gran mayoría. Luego de que las cifras preliminares mostraron disminuciones inesperadas de la matrícula en muchos lugares, los directivos de las escuelas utilizaron cartas, llamadas y voluntarios para ir de casa en casa para persuadir a los padres para que inscribieran a sus hijos antes del censo estudiantil de este mes.

El superintendente del quinto distrito escolar más grande de Georgia explicó las consecuencias financieras en YouTube luego de que apenas 2.912 alumnos se inscribieron para clases a distancia en el jardín de infantes para mediados de septiembre. Las escuelas públicas del condado de Clayton generalmente reciben de 3.500 a 3.600 alumnos nuevos.

“Los padres de niños de jardín de infantes, dondequiera que estén, recuerden esto… Cuando inscriban a su pequeño en el kínder este año, eso significa que recibiremos fondos el próximo año”, informó el superintendente Morcease Beasley, explicando que menos inscripciones significan menos servicios para los estudiantes de nuevo ingreso en otoño de 2021.