Ethan Lindenberger, habla ante el Comité del Senado de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones en Washington, el martes.
Ethan Lindenberger, habla ante el Comité del Senado de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones en Washington, el martes.

Un adolescente en Estados Unidos que desafió las creencias de su madre contra las vacunas y comenzó a inmunizarse cuando cumplió 18 años, le dijo el martes al Congreso que es crucial contrarrestar la propaganda fraudulenta en internet que asusta a los padres.

Ethan Lindenberger, de Norwalk, Ohio, dijo que "el amor, el afecto y los cuidados (de su madre) son evidentes", pero ella estaba inmersa en teorías de conspiración en internet que los hicieron a él y sus hermanos vulnerables a enfermedades prevenibles con vacunas, como sarampión.

"Yo crecí con las creencias de mi madre de que las vacunas son peligrosas", le dijo Lindenberger a un comité del Senado. Él le mostraba a su madre estudios científicos, pero ella acudía a fuentes ilegítimas que "infundían miedo en el público".

"Mi madre (...) cree que las vacunas causan autismo, daño cerebral y no benefician a la sociedad de salud y seguridad a pesar del hecho de que la comunidad científica ha desacreditado estas opiniones en numerosas ocasiones. Pasé toda mi vida sin numerosas vacunas contra enfermedades como el sarampión, la varicela o incluso la polio".

Sin embargo, añadió, "en diciembre de 2018, comencé a ponerme al día con mis vacunas perdidas, a pesar de la desaprobación de mi madre, finalmente tengo que terminar esta historia y poder curarme hoy, y estoy muy feliz por eso. Gracias".

En diciembre, pese a la desaprobación de su madre y entendiendo que "en mi escuela me consideraban una amenaza de salud", Lindenberger comenzó a actualizar su vacunación. Dijo a los legisladores que es importante "informarle a la gente cómo encontrar información apropiada" y recordarle lo peligrosas que son esas enfermedades.

"Aunque mi madre recurriría a fuentes muy ilegítimas y fuentes que no tenían evidencia o información revisada por pares, rápidamente vi que la evidencia que afirmaba que para mí no era precisa y, debido a eso, y gracias a mis profesionales de la salud, hablé con la información que me proporcionaron y pude tomar una decisión científica clara y concisa", añadió el joven.

Por su parte, el médico pediatra Jonathan McCullers, dijo que los medios y las redes están impulsando a la desinformación y que "la ausencia de información precisa puede llevar a una preocupación y confusión realmente comprensibles en estos padres. Pueden dudar en vacunar a sus hijos sin que se les proporcione más información. El rol del pediatra es muy importante, por lo tanto, con estas familias... debemos hacerlo, un mejor trabajo de comunicación en muchos niveles".

Este año ya ha sido malo para el sarampión: Estados Unidos ha registrado más de 200 casos en 11 estados.

El sarampión es uno de los virus más contagiosos, se disemina por medio de tos y estornudos durante cuatro días antes de que la persona desarrolle la erupción característica. Es peligroso: uno de cada 20 enfermos contrae neumonía y uno de cada 1.000 sufre de inflamación del cerebro que puede causar convulsiones, sordera o discapacidades intelectuales. Aunque las muertes son raras en Estados Unidos, el sarampión mató a 110.000 personas en todo el mundo en 2017, y los estadounidenses no vacunados que viajan al extranjero pueden portar el virus, al igual que extranjeros que visiten Estados Unidos.

La vacuna es altamente efectiva y muy segura, dijo John Wiesman, el secretario de Salud del estado de Washington, en declaraciones a la comisión de salud.

Más del 90% de la población de Estados Unidos está vacunada, pero existen bolsones en el país, incluyendo ese estado, en el que menos niños son vacunados a tiempo, si es que lo son. Esos niños a su vez son un peligro para las personas que no pueden ser vacunadas, bebés que son demasiado pequeños o personas con sistemas inmunológicos débiles.