El presidente de EE.UU. Donald Trump, toma la palabra durante la conferencia de prensa sobre los retos de la Administración para contrarrestar la pandemia de la COVID-19, que se celebra cada día en la Casa Blanca.
El presidente de EE.UU. Donald Trump, informa en la conferencia diaria en la Casa Blanca sobre los retos de la Administración para contrarrestar la pandemia de la COVID-19.

CASA BLANCA - La Casa Blanca está usando un modelo computarizado para pronosticar el desarrollo de la pandemia. Pero el desarrollo del coronavirus depende principalmente de qué tanto la población respete el distanciamiento social.

Una computadora que genera modelos de escenarios y que es usada por la Casa Blanca, proyecta cerca de 82.000 muertes por el coronavirus en Estados Unidos para el 4 de agosto, asumiendo que el país implemente medidas de distanciamiento social hasta finales de mayo.

La proyección de 81,766 muertes is levemente menos sombría que la proyección de 93.531 citada previamente por la administración Trump. El modelo proyecta que el país necesitará menos camas de hospitales, ventiladores médicos y otros equipos de lo que previamente se había calculado, y que algunos estados alcanzarán su máximo de muertes antes de lo previsto.

El presidente Donald Trump, cuyos mensajes sobre la pandemia han variado desde optimismo de que el país “reabrirá antes de lo anticipado”  hasta la frustración de que “le estamos pagando a la gente para que no vayan a trabajar”, ha servido de advertencia a los estadounidenses para prepararse para lo peor.

“Esta posiblemente será la más difícil semana, entre esta y la próxima semana”, dijo Trump el domingo. “Y habrá muchas muertes, desafortunadamente, pero mucho menos muertes que si esto no se hiciera. Pero habrá muertes”.

No todos los estados están usando el modelo de pronósticos del gobierno federal. Mientras la Casa Blanca proyecta que los casos de coronavirus llegarán a su punto máximo en abril, el gobierno local de Washington está usando otro modelo que indica que el punto máximo llegará a mediados de junio o principios de julio.

En cualquier caso, los expertos en salud advierten no caer en el optimismo temprano y dicen que es mejor prepararse para los peores escenarios.

Las cifras son alarmantes, pero las discusiones ayudan a la población y a los profesionales de la salud a pensar seriamente sobre el tema, dijo William Schaffner, un experto en enfermedades contagiosas de la escuela de medicina de la Universidad de Vanderbilt.

“Nos ayuda a prepararnos sicológicamente para lo que viene”, explicó Schaffner.

Para sus modelos del avance del coronavirus, la Casa Blanca ha dependido de proyecciones desarrolladas por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, en Seattle. La Casa Blanca ha buscado a otras universidades, incluyendo la Universidad de Texas, en Austin.

Lauren Meyers, matemática epidemióloga y jefe del equipo de investigación de la Universidad de Washington, subrayó que los modelos de pandemia rara vez son precisos.

 “Hay mucha incertidumbre en las proyecciones que hacemos debido a la falta de acceso a buena información, porque no entendemos aún al coronavirus, y especialmente por la incertidumbre de cómo se comportará la gente y qué clase de políticas se adoptarán para cambiar los patrones de contacto personal en las próximas semanas y meses”, dijo.

Meyers enfatizó que las proyecciones “no son como los pronósticos del clima”. 

“Cuando pronosticas una tormenta tropical, no hay nada que puedas hacer para cambiar el rumbo de la tormenta, ´Pero cuando proyectas que una enfermedad infecciosa puede causar muchas, muchas muertes, de hecho hay medidas que se pueden tomar, cosas que puedes hacer, especialmente si se actúa lo suficientemente temprano, que puedan cambiar el curso del brote”, dijo Meyers.

“Los rangos que nosotros estimamos realmente dependen de lo que incluyamos en el modelo con relación a qué tanto la gente respete el distanciamiento social”, agregó.

Mientras el coronavirus ha avanzado a casi todo el mundo, no todos los países tienen la capacidad de monitoreo, ni la voluntad política para registrar fielmente los casos, lo cual impactará la habilidad de realizar proyecciones y cómo prepararse.

Daniel Runde, un analista de Desarrollo internacional en el Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos, urgió a los países a ser transparentes con la información y los mensajes sobre la pandemia.

South Korea fue uno de los países más golpeados en las etapas iniciales de la pandemia, pero ha sido elogiada por su agresiva y efectiva reacción, que incluyó exámenes en escala masiva, y mensajes consistentes y transparentes al público durante la crisis.

 “Mentir sobre números, suprimiendo la ciencia, suprimiendo a doctores, censurando a los medios, este es definitivamente mal momento para estar haciendo eso”, dijo Runde.