Una visitante del Museo del Helado posa para recordar su visita a este lugar. Foto Lenny Castro.
Una visitante del Museo del Helado posa para recordar su visita a este lugar. Foto Lenny Castro.

NUEVA VIDA - Imagínate un lugar donde puedas tener todo el helado que puedas comer y además puedas vivir una experiencia multisensorial única que te hará regresar a la infancia. ¿Has vivido algo parecido? Si aún no lo has hecho tienes que conocer el Museo del Helado.

El Museo del Helado o MOIC (siglas en inglés del museo) es uno de los lugares más originales del mundo. Está ubicado en el corazón de San Francisco, a sólo unas manzanas de Union Square, y ha llevado su magia a otras ciudades como Nueva York, Miami y Los Ángeles.

Desde que pones un pie en la entrada te asaltan olores a azúcar, fresa, vainilla y el rosa es el color predominante. No importa el sabor o qué prefieras, lo tienen en rosa.

Una de las atracciones más populares es la piscina de palitos de dulce o "sprinkles".

En un recorrido por cada una de las salas de exposiciones se saborea, ya que las degustaciones, los olores y el color son una constante.

De acuerdo a Eduardo Pereira, un visitante del lugar, este es "el paraíso para los niños y jóvenes", aunque no deja de mencionar que ha visto a adultos comportarse como infantes en más de alguna atracción de las que ofrece el MOIC.

"Es uno de los lugares más fotografiados del mundo. Los 'influencers' encuentran mucho material de inspiración aquí", puntualizó Pereira, quien se movilizó unos 50 minutos y tuvo que comprar los boletos con mucha anticipación por la demanda, solo para llevar a sus dos hijas y una sobrina para hacerse 'selfies' y videos en el lugar.

La entrada incluye la degustación de diferentes golosinas hechas de helado y en color rosa.

Y su opinión no va desencaminada, ya que originalmente el lugar fue concebido como un experimento artístico que conectara con los millenials de Nueva York, lugar desde donde se movió a San Francisco y otras ciudades.

Según Mary Ellis Bunn y Manish Vora, fundadoras del lugar, la concepción del museo surgió a raíz de que Nueva York - desde su punto de vista - se había quedado sin cosas nuevas para hacer y nada conectaría a los millenials con un proyecto artístico experimental más que un evento que girase en torno al helado.

Museo del Helado

Lo que nunca se imaginaron es que una exhibición itinerante logrará convertirse en permanente gracias a su demanda.

El MOIC logró colarse en el gusto de los californianos, quienes han hecho de él un punto de encuentro y una importante atracción para propios y extraños.

Lo más popular

Una de las atracciones más populares es la piscina de palitos de dulce o "sprinkles", pero también hay un pasillo especial para dulces, los cuales los visitantes pueden llevar a casa, un café retro donde puedes degustar una rica leche con fresa y una sicodélica sala con unicornios, entre otras.

Las salas del MOIC se renuevan cada temporada, lo que les da una razón extra a los visitantes para volver y experimentar siempre algo nuevo y degustar nuevos sabores.