Carlos Vives
El cantante, músico y compositor colombiano, Carlos Vives, presenta un disco nuevo para el que se inspiró en las raíces musicales de la cumbia.

MIAMI, EE.UU. - Cantante, compositor, actor y empresario, Carlos Vives se ha convertido es uno de los artistas mas reconocidos y aclamados del mundo por su enfoque de llevar el vallenato tradicional colombiano y revivirlo con elementos pop y rock.  

En su carrera ha conseguido ganar 12 Grammys Latinos y dos premios Grammys; el más recientemente fue por su trabajo discográfico “VIVES”, presentado en 2017, con el que ganó la categoría Mejor Álbum Tropical Contemporáneo.

Además, Vives lidera la iniciativa Tras La Perla, una fundación con la que desea ayudar a su natal Santa Marta, buscando que la ciudad alcance un desarrollo sostenible y mejore la calidad de vida para sus habitantes.

Toda esa experiencia y amor por su tierra es lo que ha influido en este nuevo álbum, llamado 'Cumbiana', que contiene diez canciones en las que colabora con otros artistas de talla mundial, como Alejandro Sanz, Rubén Blades y Ziggy Marley,  y fusiona los ritmos que lo caracterizan con el espíritu indígena con el que Vives se ha empapado por medio de la filantropía.

El disco Cumbiana combina el espírito de los pueblos indígenas de Colombia con los ritmos modernos como la cumbia y el pop.

VOA: A lo largo de tu carrera has logrado que la gente, al escucharte, pueda sentir, pensar, reflexionar, bailar, olvidarse del mundo, y a través de tus composiciones logras la creación de estos universos musicales. ¿Qué buscas detonar con tu nueva producción, 'Cumbiana'?

VIVES: Seguir ese camino que empecé hace ya varios años de buscar la música de la industria a partir de nuestras músicas tradicionales, de nuestro folclor, de nuestros patrones más ancestrales.

Entonces lo que siempre he entendido es que no hago folclor, pero que ya no quería como, si era un pop rock o lo que fuese, copiarlo, sino tratar de buscarlo al interior, un poco de nuestra identidad, entendiendo los procesos musicales en tantos lugares del mundo, de cómo la industria, la revolución del sonido, la grabación, tomó esos insumos culturales, ancestrales, folclóricos, para generar un rocanrol, para generar nuevas corrientes de la música, entonces ese ha sido siempre mi camino.

Con los clásicos de la provincia, que eran canciones de viejos compositores, empezamos a poner en práctica nuevos patrones en las guitarras eléctricas, en los teclados, en el bajo, pero no prestados de ningún rock, no prestado de ningún pop; sino extraídos de los patrones percutivos que en nuestra cultura es una locura, porque es la mezcla de patrones percutivos que llegaron del África y otros que estaban en América y cosas que llegaron de Europa.

Entonces nos dejaron un insumo de posibilidades, y eso hace 27 años que empezamos como a buscar esas canciones nuevas, como a partir de un mundo sonoro, digamos, más cercano a nuestra identidad, y al final termina conectándonos con el mundo, porque eso es lo que somos en América, como ese cruce de caminos o sitios de roce de culturas y de influencias y nada. 'Cumbiana' es eso, con un aprendizaje de estos nuevos instrumentos.

Uno puede ver el proceso de la historia, cómo el hombre ha utilizado los instrumentos del momento para expresarse musicalmente, y cuando eran las flautas, las gaitas de las culturas nativas americanas, cuando llegaron las guitarras españolas, después los acordeones europeos y todo eso fue llamado instrumentos folclóricos. Y hoy están los computadores, hoy están los teclados y sintetizadores, y los loops, y un poco de posibilidades que, a mí, me han servido para seguir proyectando un poco ese feeling, ese sentimiento, ese tipo de mensaje que han tenido mis canciones.

VOA: Datos del censo de Colombia revelan que hay más de 1,9 millones de personas que son indígenas en tu país, y este nuevo disco le rinde homenaje a este legado que han tenido a lo largo de la historia. Tú has desarrollado a lo largo de tu carrera este interés antropológico por saber la raíz de este ritmo que hace bailar a una persona en Estocolmo y a otra en la Patagonia. ¿Qué te ha sorprendido a ti con esta exploración permanente que has hecho del pasado?

VIVES: A mí, trabajar en la música, me ha servido mucho como ciudadano colombiano, como un poco entender realmente qué es lo que nos ha pasado aquí.

La música ha sido muy coherente, muy fiel a esos orígenes, a ese cruce de sangres, de sonoridades y siempre lo indígena, hemos sido muy acomplejados con esa herencia, la hemos subestimado, le hemos negado muchas cosas, y cuando uno trabaja en esta música empieza a descubrir cosas muy interesantes con esas culturas que estaban en el origen de lo que somos y que se quedaron en nuestro mestizaje. 

Por ejemplo, en la forma de cantar de nuestra gente, en ciertas cosas melódicas, incluso sonidos que vienen de la garganta, y cosas que uno empieza a analizar de la música que hace, y descubre uno eso. 

Y 'Cumbiana' es descubrir un mundo perdido, que olvidábamos por todo eso, porque al final la historia la contaron los vencedores y con la música guardó cosas allí, que nos descubren mundos como éste, que es el territorio de la cumbia, donde nace la cumbia, y que luego las orquestas de la era sonora y de industria se llevó hacia otras partes. A lugares, digamos, de mayor fuerza en la proyección de nuestra música; digamos México, Argentina, que fueron y han sido focos de industria y de proyección y donde todos esos sonidos tuvieron muchas oportunidades.

Y nada, cumbiana es la palabra que encontré para ponerle un nombre al territorio, a este territorio que es el territorio donde nace la cumbia y nacen los vallenatos, nacen los porros, donde el jazz se cruza con la cumbia, el porro en el Río Grande, y darme cuenta que realmente mucha de la alegría de nuestra música, de las características más carismáticas que tiene, la heredamos de una cultura anfibia que habitaba todo ese territorio y que tiene una espiritualidad muy especial que nunca contamos bien su historia. 

Tal vez por el hecho de que nunca los valoramos como culturas prehispánicas, tal vez por el hecho de que no fueron grandes constructores de pirámides y de cosas impresionantes, pero sí como una cosmogonía, una cosmografía, muy evolucionada, muy al estilo maya y dejaron su huella en esta música.

Pero en la cumbia se da eso, se da la llegada de los africanos, se da la imposición cultural de España a través de la religión y entonces se da esa mezcla de lo que somos realmente y que la cumbia se expresa con todo.

Con todo eso entonces, al final es como tratar de sentirme orgulloso de todo eso.

Fíjate qué curioso, nos hemos sentido avergonzados de lo español, hablamos terrible de lo africano y al final empiezas a trabajar con esta música y te encuentras que somos todo eso y tratas de expresarlo.

Tal vez algunos de mis discos anteriores pudieron llamarse 'Cumbiana', el rock de mi pueblo, la tierra del olvido, que estamos celebrando hoy 25 años de que grabamos el álbum, y 'Cumbiana' utiliza estos nuevos instrumentos.

Carlos Vives indica que de las culturas indígenas se puede aprender mucho, sobre todo en estos momentos de pandemia, en la que la unidad para salir adelante es muy importante.

VOA: En una de las canciones de este nuevo disco se hace referencia a un concepto kogui, "ayúdame que yo te ayudaré"; lo cual pareciera que está mandado a hacer específicamente para este momento actual, porque, únicamente siendo solidarios, como humanidad y como una especie de tribu, como hacen los indígenas, sería la única forma de poder empezar a lidiar con las consecuencias de esta nueva realidad a la cual todos nos estamos adaptando. ¿Qué tan importante es para ti esta solidaridad, esta unión global de todos para poder seguir adelante?

VIVES: Tus palabras son muy importantes, porque eso es fundamental. Y un poco este proceso musical también te enseña, como ser humano, a valorarnos, a querernos, a respetarnos y a entender que todos dependemos de todos.

Cuando yo hablo del territorio de la cumbia, cuando hablo de Cumbiana y de este mundo anfibio de valle, ríos, ciénagas, grandes montañas, hablo de gente, hablo de comunidades y donde hemos tenido muchos problemas de violencia, muchos problemas de exclusión, mucha pobreza. 

La incapacidad de reconocernos, las políticas, la corrupción, como que te ponen a pensar en eso, y te das cuenta de lo importante de asumir eso en la vida, de valorar eso de que todos dependemos de todos. Es decir, cuando yo te hablo de que el territorio está mal es porque nosotros estamos mal, así de sencillo.

Uno entiende la contaminación y todo lo que está pasando, la deforestación en la mayor depresión costera del mundo como la Sierra Nevada de Santa Marta, una carretera que hicimos muy mal entre Barranquilla y Santa Marta, dañando el delta del río Grande de la Magdalena, matando la mayor cantidad de mangles de la especie de mayor altura en el mundo, desapareciendo especies y es porque simplemente tenemos problemas con nosotros.

Vivimos en una era de no comprendernos, de no entendernos, de no unirnos para trabajar, hace falta mucho eso que tú dices de humanidad para entonces cumplir con lo que venimos a cumplir.

Aquí nos toca cuidar lo que nos dieron para cuidar a cada uno, entonces sí comparto contigo ese pensamiento, porque nos hace falta mucha humanidad, de reconocernos, de ser dolientes de todos, de no solo preocuparnos por nuestros hijos sino por los hijos de los demás, no solamente por lo que podemos traer a nuestra nevera sino por la nevera de todos.

Así que sí, a mí la música me ha enseñado mucho, por eso tengo mi fundación, por eso procuro ganar tiempo, porque durante mucho tiempo estuvimos de espaldas a muchas de las situaciones de nuestra gente de ese territorio que a mí me dio toda la música, que he vivido muy bien de la música, y viene de esos pueblos humildes que hemos despreciado o que hemos olvidado, que no reconocemos, que no entendemos que están viviendo sobre el agua no porque sean pobres, no sólo porque hayan sufrido de la violencia y del desplazamiento, sino que era una cultura que vivía sobre el agua.

Era su forma de vida, es decir en una región con tanta agua y que hoy no puede surtir de agua a todos, volver a pensar en esas formas de vivir en equilibrio, en ese medio, es fundamental.

Hay que empezar por nuestras relaciones humanas porque nos seguimos matando.

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VOA: Durante años tu organización, “Tras la perla”, ha buscado mejorar precisamente la vida de las personas, cuidar la tierra, apostarle al desarrollo sostenible. ¿Qué ha sido para ti lo más satisfactorio, con este proyecto, en donde has podido ver de primera mano lo que se puede hacer cuando una persona se involucra por alguien que no sea él mismo?

VIVES: Yo definitivamente he descubierto, en todo este tiempo trabajando, que la única manera de que uno pueda ser feliz realmente, es poder hacer feliz a los demás.

Y eso siempre lo intuí o siempre lo tuve, por la gente con que me crié, que se desvivía para que uno estuviera bien, para que fuera feliz y eso los hacía muy felices.

Entonces, trabajar con la fundación en los barrios, trabajar en la región, con la ciudad, involucrarme, interesarme en apoyar que nuestra ciudad se haga sostenible, llegue a sus 500 años, por lo menos empezando a solucionar lo fundamental de los servicios de los derechos de la gente, me ha hecho sentir muy bien empezar a ver cambios.

Es muy difícil porque, al final, es una iniciativa desde los ciudadanos, donde busco unir.

Mi eslogan es: “Unidos por Santa Marta”, unirnos por algo que hemos sido muy desunidos, cuando eso está un poco en lo cultural e histórico, pareciera difícil, entonces cada logro, cada pequeño paso te da felicidad y te ayuda a mantener el foco, el norte de lo que estamos haciendo.

Pero especialmente me mantiene muy contento con el afecto, porque al final uno hace las cosas por la gente, por esos espíritus que lo tocaron a uno, y eso lo conecto con el afecto, con los papás, con la gente que conocí, con los músicos, con jugadores de fútbol con los que me crié, y ver que pasa el tiempo y en esos lugares que nos dieron tantas cosas increíbles y fuimos tan felices no hicimos nada, no les devolvimos nada, entonces lograr pintar unas casas, lograr traer una escuela, lograr empezar la construcción del polideportivo, lograr empezar la construcción de la Casa de la Danza, unir a las lideresas sociales culturales y mostrarles que hay una esperanza, todo eso te mantiene así, con un nudo en la garganta todo el tiempo.

VOA: En este disco unes tu talento con el de otros músicos muy renombrados en el mundo, y algo que lo marca es que este ritmo de la música que creas va hacia adelante y no espera por nadie, es decir, contiene este mensaje de continuar desde la esperanza, que llega en un momento muy oportuno.

VIVES: Sí, el eslogan del álbum dice: “música del cielo del agua y de la tierra”, y es que si tú haces una encuesta en Internet y buscas sobre el origen de la cumbia, casi que gana cuando se dice que fue un ritmo que vino del África, o que nace con la llegada de los esclavos africanos, y resulta que realmente su origen, su base, ya estaba antes en América.

Basta oír esos carnavalitos andinos bolivianos, peruanos, estar uno en un carnaval de esos andinos a tres mil y pico de metros por allá, para entender que la cumbia es andina, para entender que la música ancestral era muy alegre, por lo que tú dices, precisamente, de que era música muy espiritual, entonces era la vida, la rumba de la vida, por eso es rumbero, lo que pasa es que claro, a la cumbia llega después el insumo africano y me produce locura, produce ritmos.

Entonces está el chandé y está la chalupa, luego está la tambora, y está el son palenque, y todo lo que tú puedes ver en el territorio de la cumbia, en la población donde llegues, en el río o en las ciénagas, o en las sabanas donde ocurren los festivales, te das cuenta cuando el negro se fusionó con el indio, cuando lo español fue más poderoso aquí, porque vas descubriendo, de acuerdo con los ritmos, cómo fue la historia donde llegaron los asentamientos africanos, donde llegaron los indios y unieron su destino donde se fusionó percusiones indígenas con africanas y las polkas europeas.

Y por tu acento, tienes un origen mexicano y es muy interesante, porque en México descubrí mucho de la historia de la cumbia y entendí cómo esas orquestas se llevaron esos sonidos hacia México, y como los mexicanos, por esas conexiones que tenemos de culturas, somos tan parecidos de nuestro mestizaje, en nuestras cosas, pues nos conectamos perfectamente.

Lo mismo pasó con la música de México en Colombia, es decir cuando uno quiere entender quién es, por ejemplo un artista como Juanes, de dónde viene el sonido de Juanes, hay que entender que a la tierra de Juanes llegó la música mexicana patrocinada por el ferrocarril, y el campesino antioqueño toma esos sonidos mexicanos y los transforma y los convierte en unas expresiones populares típicas de ella, que es lo que Juanes después se alimenta para hacer el rock de su pueblo.

Entonces, esa vaina es bacana, porque eso fue lo que traté de hacer con este álbum, que viene en mi volumen 2, mi viaje de ida y vuelta a México es algo que estoy trabajando que está en el volumen 2.

En el volumen 1 hacía referencia a mi participación con otros artistas, y fundamentalmente fue hacer algo cumbiero para mandárselo Alejandro (Sanz) por ejemplo, en España, y a ver qué me devolvía.

Porque precisamente fue él quien me contó la historia de los cantos de ida y vuelta en la cultura andaluza, de la música del sur de ellos, cómo la colombianidad había tocado y había creado una corriente, cosa que yo no conocía, pero que me enseñaron alguna vez que hablamos con Alejandro, entonces yo dije, bueno yo voy a escribir algo aquí y te lo voy a mandar para allá y tú me devuelves.

Entonces la gente me decía, ¿cómo va a ser la canción?, yo digo, no sé cómo va a ser la canción. Yo mandé esto. ¿Qué me va a mandar Alejandro a mí, no sé?

Y es lo que mandó, el disco es así, lo mismo con Rubén (Blades), que le mandé esa canción haciéndole un homenaje y terminé yo grabando la orquesta Big Band de Rubén en Panamá y mezclando cosas que tenemos en común con los panameños de nuestros ritmos típicos y por supuesto la salsa que es como la corriente de Rubén.

Y así lo mismo con Robinson. Él es de una isla colombiana en el Caribe que se llama Providencia, donde la música afro antillana es el folclor de esa localidad.

Unimos como el sonido indígena con el sonido africano y luego se nos dio la idea de que, qué tal si se lo mandamos a Ziggy Marley, aunque no nos conozca a lo mejor lo siente, le gusta y se lo devolvió.

Y todo fue así, como tratando de replicar lo que nos pasó con nuestras culturas y nuestras relaciones de ida y vuelta en este álbum, más que tratando de hacer un álbum de duetos.

VOA: En esta nueva realidad que estamos todos navegando y que a todos nos ha tocado de alguna u otra manera, ¿Cuál ha sido tu introspección, qué te ha dejado a ti estos meses de confinamiento, de incertidumbre, de dolor, de saber que tú, como empresario también tienes que tomar ciertas decisiones que pueden tocar la vida de otras personas?

VIVES: Que no podemos perder la alegría, que tenemos que seguir adelante con los sueños y tenemos que pensar en la gente.

Yo creo que ha sido un tiempo donde hemos tenido que trabajar más de lo que pensábamos y aunque yo agradezco estar en mi casa con mis hijos más tiempo, siempre me quejaba porque no podía estar, eso se lo tengo que agradecer a toda esta locura, pero hemos tomado más conciencia de que todos dependemos de todos y que todos nos necesitamos que era el tema con el que empezamos a hablar de todo, esto que todos nos necesitamos y que podemos ayudar.

Entonces ha exigido de nosotros la mayor creatividad para no perder.

Yo tengo mis empresas, tengo mi gente y he perdido muchos empleos, entonces me levanto todos los días a hacer fuerza, a empujar más, a lograr organizar lo que tengo que organizar para poder rescatar empleos, para poder, digamos, creer definitivamente que no nos va a cambiar esto y que no vamos a perder la alegría y que no vamos a dejar de hacer lo que hemos vivido.

Entonces nada, hay muchos aprendizajes, pero ese ese yo creo que es el mensaje. 

Aquí todos somos iguales, tengamos más tengamos menos, esta cosa nos puso a mirarnos a todos como iguales.

(Adaptación: Herbert Zepeda.)