WASHINGTON D.C. - Cuando las elecciones generales de Estados Unidos están a tan sólo días de realizarse, los equipos de campaña de ambos aspirantes a la Casa Blanca, el presidente Donald Trump y el exvicepresidente Joe Biden, la región latinoamericana cobra fuerza en las propuestas electorales de republicanos y demócratas.

Con un objetivo común, pero dos maneras distintas de alcanzarlo, el analista demócrata, Fernando Cutz y el analista republicano, Fabio Andrade, debatieron en el programa Foro de la Voz de América, conducido por Gonzalo Abarca.

Ayudar a la región y regular inmigración

Desestimular la inmigración ilegal y aumentar la inversión en América Latina son dos pilares tradicionales de la política de Estados Unidos hacia el hemisferio. Tanto el partido demócrata como el partido republicano ofrecen programas que buscan el desarrollo, en especial en países como México, Venezuela y naciones de Centroamérica. No obstante, la política exterior y de inmigración de ambos partidos difiere en su implementación. 

El presidente Donald Trump y el ex vicepresidente Joe Biden, aseguran ser los “mejores amigos” de los pueblos de América Latina y conocer en profundidad los desafíos de la región.

Fernando Cutz, ex director para América del Sur del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca, analista demócrata y Fabio Andrade, analista republicano consideran que el norte debe ser el apoyo a los pueblos, el realce de la democracia y la búsqueda de caminos de prosperidad mutua; aunque, para uno, la diplomacia es el camino, para el otro, la acción directa contra gobiernos totalitarios es lo que podría dar resultados.

Inmigración ilegal… dos visiones opuestas

En el tema de la inmigración ilegal, ambos analistas presentaron programas diametralmente opuestos. Para Andrade, las víctimas de la propia inmigración ilegal son los migrantes que, según él, sufren abusos en la odisea por llegar a Estados Unidos.

“El problema aquí es que muchos no desean reconocer que estas personas son víctimas de la complicada problemática nacional cuando entran a un país  sin documentación. Hay muchos abusos contra esta pobre gente. Primero, buscamos evitar que estas personas sufran y se expongan a esos abusos. Segundo, buscamos poner presión en los gobiernos de la región, deben saber que se les está monitoreando y exigiendo resultados en temas sociales, de seguridad y vigilancia de su gente. El tema de la corrupción nos tiene a todos acabados en Latinoamérica.”

Por su parte, Cutz insistió en que la plataforma demócrata busca dar ayuda humanitaria a los países que sufren de embates a sus sistemas políticos o que han sido afectados por fenómenos naturales. “Para nosotros el tema humanitario es vital. Creemos que debemos dar más ayuda a los pueblos de la región. Debemos enfocarnos más bien en cómo podemos ayudar a los pueblos como los de América Central. Solo así podemos evitar que vengan a Estados Unidos”, señaló.

Vigilancia, respeto y diplomacia hacia la región

La forma en que ambos candidatos se enfocan en la región, y su estilo personal de política exterior, también muestran marcadas diferencias. Para Andrade, Trump ofrece una ayuda extraordinaria a América Latina, pero exige resultados.  “El presidente Trump no es un diplomático, no es un político. Es un hombre de resultados. El presidente Trump ofrece a todas las comunidades: muy bajo índice de desempleo, cooperación directa con su administración y muy importante: la vigilancia del gasto. Este cuatrienio del presidente Trump se destaca por haber sido, por primera vez, el presidente que más atención ha puesto a este hemisferio”, sentenció.

Cutz por su parte, mostró a Biden como un hombre en el que Latinoamérica puede confiar, debido al respeto y conocimiento que, en su opinión, tiene del hemisferio. “El futuro presidente Biden tratará a México y al resto de Latinoamérica con respeto. Restaurará las buenas relaciones diplomáticas. El Departamento de Estado va a tener una responsabilidad directa de comunicarse con el gobierno. Tendremos un proceso normal nuevamente. Volveremos a aceptar a los inmigrantes de una manera controlada. Y también de manera controlada determinaremos el número de refugiados que dejaremos entrar a Estados Unidos.”