En la imagen, el logotipo de Apple en el exterior del Auditorio Cívico Bill Graham en San Francisco, California.
La noticia de Apple es una “llamada de atención para la industria”, afirma el analista Dan Ives de la firma de investigación Wedbush Securities.

Detrás de las desconcertantes noticias de Apple de una débil venta de iPhone existe una verdad más aleccionadora: la industria de la tecnología ha llegado al punto más alto de los teléfonos inteligentes, Peak Smartphone en inglés, un punto de inflexión donde todos los que pueden costearlos ya tienen uno y no hay grandes avances que los haga cambiar de celular tan rápido como antes lo hacían.

Algunos fabricantes han aumentado los precios para continuar con las ganancias, el déficit de Apple subraya las limitantes de esa estrategia. La compañía dijo que la demanda por el iPhone está declinando y los ingresos del último trimestre de 2018 estarán muy por debajo de las proyecciones, una disminución que se remonta principalmente a China.

Las acciones de Apple bajaron 10 por cierto el jueves por la noticia - su peor pérdida desde 2013. La compañía perdió $ 74.6 mil millones en valor de mercado, en medio de la más amplia baja de valores entre las compañías tecnológicas, quienes sufrieron su peor pérdida en siete años. 

La noticia de Apple es una “llamada de atención para la industria”, afirma el analista Dan Ives de la firma de investigación Wedbush Securities.

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Y no es solo Apple. La demanda ha ido disminuyendo en todos los ámbitos, indica Ives. Samsung, por mucho tiempo el líder en ventas de teléfonos inteligentes, ha sido golpeado incluso más duro, a medida de que su cargamento de teléfonos cayó 8 por ciento durante los 12 meses terminado en septiembre. 

“La industria de los teléfonos inteligentes está pasando por significantes vientos en contra”, afirma Ives. “El mercado de los teléfonos inteligentes era como un adolescente, la industria estaba imparable. Ahora se siente como que son personas mayores en términos de madurez”.

Víctima de su propio éxito

Las innovaciones tecnológicas en teléfonos crecieron en saltos y rebotes a principios de 2010, con mejoras dramáticas en el tamaño de la pantalla, resolución de la pantalla, vida de la batería, cámaras y velocidad de procesamiento todos los años.

Pero la industria es víctima de su propio éxito. Las innovaciones comenzaron a disminuir la velocidad alrededor de 2014, una vez que Apple aumentó el tamaño de la pantalla con los modelos del iPhone 6 y 6 plus. Mientras los teléfonos seguían mejorando, las nuevas funcionalidades tienden a incrementar, como un nueva técnica de flash a una ya excelente cámara de teléfono. Son las cosas que los consumidores no notarían típicamente - o quieren pagar por.

“Desde el iPhone 6 hemos visto que ha sido difícil para innovar para continuar aumentando la barra”, indica Ives. 

Los clientes de Apple ahora cambian cada 33 meses en promedio, más que los 24 o 25 meses hace tres años, señala Ives.

La disminución de la proyección de crecimiento de Apple, alimentada por caídas en las ventas de China, ha reforzado el miedo de que la segunda economía más grande del mundo está perdiendo vapor. Su iPhone de mil dólares es una venta difícil a los clientes chinos enervado por una recesión económica y la guerra comercial con EE.UU. También tienen un montón de teléfonos inteligentes de competidores de producción local como Huawei, Xiaomi y Oppo para elegir. 

El hecho de que incluso el iPhone de Apple está sufriendo cementa una tendencia más grande para todos los fabricantes de teléfonos inteligentes. Después de un aumento constante por una década, envíos mundiales de teléfonos inteligentes cayeron 3 por ciento a 1.42 mil millones de dólares en 2018, la primera caída anual, de acuerdo con International Data Corp. (IDC), que le hace seguimiento a esos movimientos. IDC estima que los envío volverán a rebotar 3 por ciento en 2019 a 1.46 mi millones, pero todavía se queda corto de los niveles de 2017. 

Sin 'bala de plata’

No ayuda que los teléfonos de gama alta vengan con etiquetas de precio de cuatro dígitos - 1100 dólares por el iPhones XS Mas y 1000 dólares por el Samsung Galaxy Note 9. El modelo Max de gama alta se vende por 1.450 dólares en EE.UU.

“Están más y más caro mientras ofrecen menos y menos características nuevas e innovadoras”, indicó Zachary Pardes, un experto en tecnología de 31 años de Fairfield, Connecticut.

Vivian Yang, una gerente en una empresa de tecnología de Beijing, también se opuso al precio. “Nadie necesita esos teléfonos”, dijo.

El analista de IDC Ramon Llamas dijo que el ciclo podría tocar fondo y empezar a crecer de nuevo en 2021 o 2022, cuando los teléfonos actuales de las personas empiecen a llegar al final de su vida útil. “Las personas todavía remplazarán sus teléfonos. Va pasar eventualmente”, dijo.

Pero no hay ninguna “bala de plata” que vaya a estimular el crecimiento a niveles visto en el pasado cuando la industria era menos madura.

Teléfonos inteligente plegables, con pantallas que se despliegan como  un monedero para incrementar el tamaño de la pantalla, es una de las cosas que podría estimular la emoción, pero son caros y no saldrá al menos hasta finales de año.

Otra cosa que pudiese estimular el crecimiento: 5G, la siguiente generación que la compañías de telecomunicación estás actualmente trabajando para crear, se espera que sea más rápido y más seguro que el actual red 4G. Los primero teléfonos compatible con 5G saldrán este año.

“Hay más presión en 5G como la próxima ola de teléfonos inteligentes”, como las ventas han bajado, indicó Ives. “Habrá una batalla real por los teléfonos 5G”.

Pero 5G tomará años para un amplio despliegue a nivel nacional, por lo que los teléfonos inteligentes 5G que saldrán este año es probable que tampoco produzcan muchos resultados de inmediato.

Analistas dicen que los fabricantes de teléfonos inteligentes necesitan presionar en áreas poco saturadas como África y otras partes, y también vender más servicios como almacenamiento en la nube, música en streaming y software de teléfonos. Pero los días de gloria del crecimiento sin trabas parecen haber terminado.

“Será un lenta caminata”, afirma Llamas. “De ninguna manera será el final del mercado de los teléfonos inteligentes. Pero es una indicación que los mercados de teléfonos inteligentes pueden ser víctimas de su propio éxito”.