Una profesora durante una clase en la Academia Cristiana de Homestead.
Una profesora durante una clase en la Academia Cristiana de Homestead.

Los profesionales que trabajan en los negocios "esenciales" durante la pandemia del COVID-19 se encuentran con otro problema: con quién dejar a sus hijos. Hay organizaciones, como "The Children's Trust" en Miami, que ayudan a las familias brindando cuidado y alimentación a los más pequeños.

El 13 de marzo, el presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia nacional y pocos días después la mayor parte de negocios “no esenciales” -como bares, establecimientos comerciales, gimnasios y centros de ocio- cerraron sus puertas. Pero había otros servicios que sí que debían continuar.

Hospitales, restaurantes -con la única opción de entrega y recogida-, farmacias o supermercados sí que pueden permanecer abiertos con el objetivo de dar servicio a la población durante esta crisis sanitaria.

Muchas personas sin mucha más opción que ir a trabajar en algunos de esos sectores se han visto en un dilema ante el cierre de prácticamente todas las escuelas: contratar a un cuidador o dejar de trabajar para quedarse con sus hijos pequeños.

Los niños, además de asistir a clases, también se benefician del programa de alimentos durante esta crisis por coronavirus.

Desde hace casi 20 años, “The Children’s Trust” ha sumado esfuerzos para mejorar la vida de los niños en el sur de la Florida. En estos momentos tan críticos para la sociedad, la organización no lucrativa está brindando ayuda a esas familias con bajos recursos afectadas por la crisis.

Sandra Camacho, portavoz de “The Children’s Trust”, explicó en entrevista con la Voz de América que han visto “que hay una necesidad especialmente para las familias que están balanceando el trabajo con el cuidado de sus hijos”.

Otras medidas incluyen un control de acaparamiento de medicamentos,  servicios e insumos de limpieza y alimenticios.
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“Es importante para ‘The Children’s Trust ayudar a nuestros proveedores y darles la habilidad de recibir fondos para que puedan extender sus horas, y ayudar a las familias -muchas de ellas hispanas- que no tienen otra opción, no tienen con quién dejar a sus hijos”, agregó recordando que suelen ser “personas que trabajan en lugares que aún están abiertos, como tiendas de comida o las gasolineras”.

En los centros educativos también han extremado las precauciones para hacer frente a la propagación del coronavirus.

La organización, que principalmente gestiona el presupuesto y hace de puente entre las familias y los centros, también ha ofrecido sus espacios para que se puedan realizar exámenes médicos durante esta pandemia.

“Nosotros tenemos programas de salud a través de entidades que dan servicios a la comunidad y hemos ofrecido nuestros lugares para que se hagan esos exámenes para que los puedan utilizar”, señaló Camacho.

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Yoleisy Bernal, que trabaja en la Academia Cristiana de Homestad, al sur de la Florida, explicó que si bien no han recibido un gran aluvión de peticiones de padres interesados en dejar a sus hijos, sí han tenido que acomodar las clases para adaptarse a la nueva normativa: que en cada una de las aulas no haya más de 10 personas, tal y como requieren las autoridades del condado de Miami-Dade.

“Hay personas que no recibían nuestros servicios y ahora, ante esta crisis, hemos ayudado a unas cuantas familias”, relataba Camacho en entrevista por videoconferencia desde Miami.

La portavoz de la organización insistió en que la mayor preocupación de “The Children’s Trust” es ayudar a las familias, no solamente en la educación de los más pequeños de la casa sino también con otros aspectos como la alimentación.

Dijo que “en estos momentos hay muchas maneras de ser creativos para ayudar a las familias” más necesitadas y puso de manifiesto la necesidad, hoy más que nunca, de que hayan organizaciones como la suya que den estos apoyos a la sociedad.

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“Nuestra misión siempre ha sido ayudar a todos los niños del condado de Miami-Dade, en estos momentos estamos viviendo una etapa en la que todos debiéramos unirnos y ayudar al prójimo, a esa persona que tal vez ha perdido su trabajo, a una familia que no sabe a dónde ir o a quién llamar”, subrayó Camacho al tiempo que recordaba que esto ha sido algo “inesperado” y que nunca antes habían vivido una situación parecida.

Bernal, de la escuela de Homestead, también recordó que cualquier familia se puede beneficiar de los servicios que ofrecen a través de “The Children’s Trust” y que aspectos como la nacionalidad o el estatus legal no cuentan a la hora de brindar la asistencia social.