Fernando Gonzalez is a salvadoran pitmaster owner of a restaurant in Maryland.
El empresario salvadoreño, Fernando González, ha logrado adaptar su estilo de negocio a las nuevas regulaciones debido a la pandemia del COVID-19.

WASHINGTON - Es una realidad, la forma en que los restaurantes funcionaban hasta hace pocos meses atrás ha cambiado drásticamente y el futuro perfila que ésta será la nueva norma en éste y en muchos otros rubros del sector de los servicios.

Pero la adaptación al cambio es lo que permitirá que estos negocios sobrevivan a la crisis económica que se ha generado y que seguirá impactando por un largo tiempo, según expertos.

Así piensa Roberto López, vicepresidente de la Cámara de Comercio Salvadoreña Americana con sede en Washington DC, en una conversación con la Voz de América sobre los efectos que la pandemia está causando al rubro de restaurantes y, en general, a todos los negocios y comercios.

“Los dueños de restaurantes tienen que comenzar a adaptarse a las nuevas tecnologías, a la manera en que esta pandemia nos está obligando a comportarnos, la sobrevivencia de los negocios va a depender de cómo se adaptan a la nueva realidad”, aseguró López.

Los cierres parciales de negocios han causado pérdidas millonarias entre los propietarios de restaurantes en Estados Unidos. Un artículo de Bussiness Insider, publicado a finales de marzo, proyectaba que más de 100.000 restaurantes cerrarán definitivamente por los efectos de la pandemia del coronavirus, pero algunos expertos consideran que a la fecha esta cifra se ha quedado corta.

“Fácilmente, esa cifra ahora podría superar los 500.000 y podría crecer si no se toman medidas específicas para los restaurantes”, agregó López.  

Entre los negocios impactados están muchos de emprendedores hispanos, entre ellos dueños de restaurantes, que debido a la caída de las ventas han tenido que cerrar definitivamente, declararse en bancarrota o hacer frente a la situación y adaptarse a las nuevas medidas.

Ese fue el caso de Alvaro Ronquillo, guatemalteco propietario del restaurante El Manantial, ubicado en Arlington, Virginia. Este empresario contó a la VOA que por primera vez en doce años tuvo que cerrarlo y dejar de operarlo por más de dos meses.

Foto del interior del restaurante guatemalteco El Manantial, ubicado en Arlington, Virginia. Su propietario, Alvaro Ronquillo, ha tenido que cerrarlo debido a las bajas ventas que se han producido durante el período de la pandemia.

Ronquillo asegura que a pesar de que recibió la ayuda que el gobierno brindó para los pequeños negocios, ésta apenas ha servido para mantener a la plantilla de empleados, mas no para el resto de gastos de su negocio, que incluyen el pago de alquiler y otros servicios.

“Es un apoyo, sí, pero el asunto es que los bills [recibos] de agua, luz, gas y otros no dejan de llegar y al no ganar nada con las ventas, pues no tenemos cómo pagarlos”, explicó Ronquillo a la VOA.

El empresario guatemalteco dijo que espera que las autoridades permitan que negocios como el suyo puedan reabrir pronto para dar servicio en el local, pero sus esperanzas de que se haga a corto plazo se han visto truncadas, ya que recientemente se extendieron las restricciones hasta el 28 de mayo.

“Las ganancias principales para nosotros las generan las ventas en el local, las bebidas y otros productos que se venden ahí, pero ahorita no podemos hacer eso y las ventas para llevar o para entregar en casa no son del todo buenas”, dijo el empresario quien, a pesar de no considerar esta forma de negocio de entrega a domicilio o para llevar, como la mejor opción, ha decidido comenzar a hacerlo para generar algún ingreso.

Adaptarse o cerrar

Fernando González, es uno de esos empresarios que ha sabido adaptar su negocio a la nueva forma de servicio y ha logrado seguir operando sin que los ingresos se vean tan impactados como les ha sucedido a otros.

González, un salvadoreño que se ha radicado en Riverdale Park, Maryland, emprendió hace relativamente poco tiempo sus negocios en Estados Unidos: un restaurante especializado en barbacoa estilo texano y una pizzería. Sin embargo, la experiencia en la industria de la restauración en su familia se remonta 60 años, en su país natal.

“Básicamente hemos estado brindando servicio ininterrumpido y sí hemos tenido que adaptarnos a muchas de las nuevas regulaciones que han venido con el COVID-19, pero prevemos que vamos a poder sobrevivir a la pandemia”, dijo González a la VOA.

Clientes del restaurante 2Fifty en Maryland, recogen su pedido de comida. El restaurante ha tenido que adaptarse a las nuevas normas de servicio para evitar la propagación del coronavirus.

El empresario dice que ya estaban acostumbrados a trabajar con el sistema de pedidos para llevar y entregas a domicilio, además de utilizar plataformas online, lo cuál les permitió responder rápidamente a la nueva dinámica de la demanda.

“En el caso de la pizzería, nuestros clientes ya estaban acostumbrados a esta forma de servicio, y eso nos ha permitido mantener a todos nuestros empleados en planilla e incluso estamos buscando contratar más personas para que nos apoyen en la producción”, aseguró González.

Dijo también que han tenido que actuar con rapidez y determinación y que, pese a la situación general, no han tenido un impacto que les obligue a cerrar.

“Quizá el mayor impacto que hemos tenido es en la parte de la capacidad de asientos, no podemos sentar a nadie, obviamente, adentro de los restaurantes, entonces pierdes aproximadamente 70 u 80 espacios para comensales y eso hace que nadie consuma otro tipo de artículos adicionales al menú y eso afecta tu margen de ventas”, dice.

González agrega que han tenido que cambiar sus prioridades a un modo de supervivencia que, en este caso, incluye mantener a sus empleados y la base de clientes, algo que asegura, han logrado y les motiva a esforzarse para seguir operando.

 

Una carroza de fiestas en Miami
Desfiles a domicilio: nueva moda para celebrar en tiempos de coronavirus
El proyecto consiste en llevar una carroza a las casas para que familiares y vecinos puedan disfrutar de una fiesta, desde sus autos o desde sus domicilios, manteniendo siempre la distancia social.