Coalición opositora de Nicaragua
Miembros de la Coalición Nacional opositora de Nicaragua.[Foto: Houston Castillo Vado]

MANAGUA - En medio de un escenario fuertemente polarizado, derivado de una reciente crisis sociopolítica que dejó más de 300 muertos desde mediados de abril de 2018 y una crisis sanitaria por el nuevo coronavirus, Nicaragua se prepara para los comicios presidenciales de 2021.

El gobierno de Daniel Ortega confirmó a mediados de julio que las próximas elecciones generales se celebrarán el 7 de noviembre de 2021 y anunció una ampliación del plazo para la legalización de los partidos políticos participantes debido al coronavirus. No es claro si Ortega se incribirá nuevamente como único candidato a la presidencia de parte del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional, como ha hecho desde hace más de tres décadas.

A diferencia de las últimas tres elecciones generales en que la oposición se encontraba dividida, esta vez intenta participar unificada para poner fin al mandato de Ortega, tras más de 13 años consecutivos en el poder. Organismos de derechos humanos lo señalan de cometer crímenes de lesa humanidad y violar sistemáticamente las libertades públicas.

Organizaciones de la sociedad civil, empresarios, campesinos, feministas, evangélicos y hasta partidos políticos se han aglutinado en la llamada “Coalición Nacional”. En total son siete las organizaciones que la integran.

La formación de este bloque opositor se dio el pasado 21 de febrero, tras el impulso de las dos principales organizaciones creadas tras las protestas de 2018: La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).

“Desde el año pasado la Unidad Nacional Azul y Blanco junto a la Alianza Cívica nos propusimos juntar a todas las fuerzas de oposición de Nicaragua, ya sean partidos políticos y sociedad civil”, dijo a la Voz de América, Guillermo Incer, miembro del Consejo Político de la UNAB.

“Por muchos meses estuvimos conversando cómo debería ser este esfuerzo de unidad y cómo serían las reglas del juego y objetivos. De ahí surgió la idea de la Coalición Nacional y se logró”, rememora.

Guillermo Incer, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco de Nicaragua. [Foto: Houston Castillo Vado]

De acuerdo con Incer, la idea de formar este grupo es hacer un cambio de fondo “por la vía pacífica, que apunte a desmantelar a la dictadura que es un cáncer” en Nicaragua, en referencia al gobierno de Daniel Ortega.

Asimismo, exigir la liberación de los manifestantes arrestados por razones políticas, así como hacer reformas profundas en el sistema electoral para que se celebren “elecciones libres y transparentes”.

 

 

 

Momento en que Luis Fley, dirigente de la Contra, suscribe el 25 de febrero de 2020 un acuerdo con la oposición nicaragüense. Foto: Houston Castillo/VOA.
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Organizaciones de la sociedad civil: una lucha de años

Medardo Mairena es dirigente del Movimiento Campesino, una de las organizaciones de la sociedad civil que integran la Coalición Nacional.

El líder del campesinado nicaragüense estuvo bajo prisión por casi un año tras sumarse a las protestas contra el gobierno de Ortega en 2018. La justicia lo había condenado a más de 200 años de prisión por cometer el supuesto delito de “terrorismo”. Fue liberado bajo una Ley de Amnistía junto a otro grupo de opositores.

La VOA conversó con el dirigente social sobre su incursión en la política. Mairena comenta que por muchos años el campesinado no estuvo organizado tras finalizar la guerra civil que vivió Nicaragua en los años 1980. Razón por la que señala que, muchos líderes conocidos por su postura contra el gobierno fueron siendo “ejecutados selectivamente”.

Sin embargo, todo cambió en 2013, cuando en Nicaragua se aprobó la Ley 840, que otorgó 278 kilómetros de tierras a un consorcio chino para construir un canal interoceánico en el país.

“La Ley 840, que no es más que una ley de expropiación, nos forzó a los campesinos a que nos organizáramos. Los campesinos nos dedicábamos a la tierra, pero cuando nos dimos cuenta de que habían hecho una ley de expropiación empezamos a hacer foros y organizarnos”, cuenta Mairena.

Posteriormente organizaron al menos 98 manifestaciones que fueron reprimidas por la Policía Nacional y como consecuencia dejó secuelas en algunos líderes campesinos, dijo Mairena.

“Ortega se venía preparando para volver al poder y venía asesinando a los campesinos. Antes del contexto político, ya había 662 campesinos asesinados, más los que fueron reprimidos. Algunos tienen secuelas”, lamentó.

El líder del campesinado Medardo Mairena estuvo bajo prisión por casi un año tras sumarse a las protestas contra el gobierno de Ortega en 2018. [Foto: Houston Castillo Vado]

Durante las protestas de 2018 Mairena cuenta que los campesinos decidieron unirse porque tenían cinco años manifestándose y se dijeron que no podían “ser indiferentes ante lo que pasaba en el país”.

Según el dirigente, en esta organización no se encuentra el 100% del campesinado de Nicaragua, sin embargo, resalta que poco a poco se han venido organizando pese a múltiples campañas, persecución y asedio contra ellos.

Medardo Mairena dijo a la VOA que su encarcelamiento, junto a Pedro Mena, otro líder rural, fue un mensaje claro a este sector que había decidido protestar contra Ortega.

“Fui condenado a 216 años, en el caso de Pedro Mena, mi hermano de lucha fue condenado a 210 años. Ese era un mensaje hacia nosotros, pero también hacia el resto de los líderes campesinos cuando la pena máxima en Nicaragua solamente es de 30 años. Es la primera condena de 216 años que conozco”, relata.

Durante su juicio y encarcelamiento cuenta que fue sometido a un sinnúmero de torturas y chantajes para que renunciara a sus demandas.

Según el campesino, los oficiales le advertían que ellos decidirían su destino y el de su familia.

“Un oficial me dijo que harían todo contra mí porque el juez era sandinista, el fiscal era sandinista. Dijeron que iban a poner pena máxima y dijeron que iban a reformar la ley de pena máxima”.

 Algo que Medardo no olvida fue la amenaza psicológica de un policía.

“Cobardemente un oficial me dijo: si no aceptas inculpar a la iglesia, vamos a traerte un video donde tu hija de tres añitos vamos a cortarle dedo por dedo de su mano y si no aceptas vamos por tu segundo hijo y en ese momento solo pedí a Dios fuerza”.

La Voz de América no pudo verificar estas denuncias de forma independiente.

Entre las siete organizaciones que firmaron su ingreso a la Coalición Nacional también destacan el partido indígena YATAMA y una facción de la antigua Resistencia Nicaragüense, formada por viejos comandantes de “La Contra”. Ambas organizaciones lucharon por la vía armada contra el primer gobierno sandinista (1979-1990), que Ortega presidió desde 1985.

La agrupación Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), fundada por miembros de la antigua guerrilla de "La Contra", dicen que, la decisión de firmar el acuerdo con otras fuerzas opositoras se basa en la esperanza de que unidos podrían vencer a Ortega en las próximas elecciones.

"Tengo 69 años y debería estar viendo los toros de largo, pero tenemos varias razones (para seguir en la política)", afirmó a la VOA Luis Fley, dirigente del FDN. "Una de las razones es que, si ‘los Contra’ no hacemos nada por institucionalizar nuestra lucha, va a desaparecer".

Partidos políticos: el reto de la credibilidad

A la Coalición Nacional, también se han sumado dos partidos políticos con personería jurídica: el Partido Restauración Democrática (PRD), dirigido por un ex pastor evangélico; y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que lidera el exmandatario Arnoldo Alemán, sobre quien algunos opositores tienen reservas pues fue señalado de corrupción y acusado de pactar con Daniel Ortega en 1998.

De hecho, esa fue una de las decisiones más difíciles de la Coalición Nacional. Cuando crearon el bloque opositor decidieron crear un código de ética.

El presidente del Partido de Restauración Democrática (PRD), Saturnino Cerrato, quien ha ofrecido públicamente su partido para que la Coalición Nacional corra en unos futuros comicios presidenciales habló con la VOA sobre las expectativas que tiene en este bloque opositor.

Cerrato dice que unirse a la Coalición Nacional tiene como fin derrotar al “régimen sandinista” y acabar con los años de violencia y autoritarismo que, según él, se han venido dando en el país.

“Nicaragua ha venido sufriendo cambios por la vía de la violencia, pero no le han dejado buenos resultados al país, por eso vamos por la vía cívica para derrota al régimen y juntos crear un plan nacional de gobierno de modo que podamos crear la nueva Nicaragua democrática que todos creemos”, dijo Cerrato.

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La Coalición Nacional está conformada por al menos ocho organizaciones, dentro de ellos la patronal nicaragüense, estudiantes, campesinos, partidos políticos y movimientos de izquierda.

El presidente del partido PRD fue pastor evangélico y dirigió por años una de las organizaciones protestantes más grandes de Nicaragua.

Cerrato dice no tener objeciones en que dentro de la Coalición Nacional haya gente liberal que contradiga los “principios bíblicos” en los que él cree, como los movimientos que piden la despenalización del aborto terapéutico y el matrimonio igualitario.

“Es que en la nueva Nicaragua se va a gobernar por la ley, no queremos crear un gobierno autoritario e igual como el que tenemos. No queremos un gobierno que ejerza en calidad de dictadura un gobierno”, explicó.

“Dentro de la Coalición Nacional (se ha hablado) con estos grupos de izquierda y movimientos LGBTI y mi respuesta para ellos es: que nosotros somos como Dios, Dios ama al pecador, aunque rechaza su pecado. Es exactamente como somos nosotros. Nosotros que conocemos la palabra de Dios. A esa gente no la podemos discriminar, ni rechazar, vemos en ellas alma que salvar, para que Dios haga un cambio de conducta y a ellos se los hemos dicho de frente con esta claridad”, dijo Cerrato.

Por otra parte, Guillermo Incer, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) cree que la Coalición Nacional debe estar a la altura de las expectativas de la población con nuevos rostros en la política.

“La UNAB es bien clara de lo que espera de la Coalición Nacional: esperamos que esté a la altura de las expectativas de la población y lo que la población espera es que demos la pelea en este momento para recuperar las libertades, (liberación de) presos políticos, libertad de expresión y reformas electorales profundas para un proceso competitivo y en libertad”, dice Incer.

Hasta el momento, según opositores que integran el bloque que buscará enfrentarse a Ortega en el 2021,  ha habido varios desaciertos entre las organizaciones, sin embargo, Guillermo Incer cree que es parte de la madurez de un proceso político. 

“Yo pienso que es natural que al principio que cuando te conoces haya roces. La Coalición está yendo a esa madurez y estamos comenzando a llegar a esos debates a fondo. Esperamos de una coalición que esté a la altura”, finaliza Incer.

Miembros de la Coalición Nacional esperan que más miembros de la sociedad civil y partidos políticos se unan para formar un solo bloque opositor de cara a las elecciones de 2021 en Nicaragua.

Algunos partidos políticos como Ciudadanos por la Libertad, el Partido Conservador, entre otros, han rechazado de momento su incorporación en el bloque opositor por señalarlos de supuestamente estar controlado por movimientos de izquierda.