Las autoridades en la región china de Xinjiang ordenaron que las mezquitas en Urumqi permanecieran cerradas este viernes, en la última decisión por evitar la repetición de la mortífera violencia de esta semana entre la minoría musulmana uigur y la mayoría de chinos Han.

Las mezquitas recibieron la orden de permanecer cerradas durante el tradicional día de oración musulmán. Pero algunas de ellas abrieron sus puertas a cientos de fieles que se reunieron en su frente, ignorando la presencia de las fuerzas de seguridad desplegadas en las calles.

Las autoridades han enviado a miles de soldados para mantener la paz en Urumqi luego que unas 156 personas fueran muertas después que musulmanes uigures atacaran a chinos Han el domingo.

Los residentes chinos salieron a las calles dos días después, armados con cuchillos, palos y otras armas, buscando venganza contra cualquier uigur. Por lo menos mil 434 personas fueron arrestadas.

Residentes uigures han declarado que esta situación comenzó luego de una pelea en una fábrica el 25 de junio, en la cual trabajadores uigures fueron acusados falsamente de violación y atacados por compañeros de trabajo. Al menos dos murieron.

Según los uigures, hubo más de los dos muertos reportados y el gobierno no hizo justicia en el caso, así que algunos estudiantes uigures organizaron la protesta del domingo que se tornó sangrienta.

Los uigures, de etnia musulmana, son una minoría en Urumqi, una ciudad de 2.3 millones de habitantes donde una gran cantidad de chinos Han ha ido llegando. La llegada de tantos fuereños y lo que muchos describen como el gobierno de mano dura de Beijing han ayudado a fomentar resentimientos entre los uigures.