El proyecto de Ley que favorece a estudiantes indocumentados recibió media sancíón del Congreso.

La mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos decidió postergar la votación para dar sanción definitiva al proyecto de ley conocido como DREAM Act, ante la dificultad de contar con los votos suficientes para aprobarl, tras la media sanción del Congreso.

La iniciativa permitiría legalizar la situación de jóvenes nacidos en el extranjero, que fueron traídos a Estados Unidos ilegalmente al país. La decisión de postergar el tratamiento del proyecto de ley revela las malas perspectivas de que la medida finalmente sea aprobada.

La oposición de los republicanos, en especial los principales detractores de la iniciativa sostiene que no modificarán su voto hasta que en enero asuma el nuevo Congreso que estará controlado por los republicanos.

"Este es principalmente un ejercicio político en vez de un intento serio por lidiar con nuestro sistema inmigratorio deteriorado", dijo el senador republicano John Cornyn.

Sin embargo también hay demócratas que se oponen a la medida como el senador Ben Nelson, quien dijo que bloquearía los esfuerzos por reconsiderarlo.

Media sanción

Por su parte, la Cámara de Representantes de Estados Unidos, aprobó la media sanción al proyecto de ley conocido como DREAM Act,  que le daría la posibilidad a miles de jóvenes nacidos en el extranjero, de normalizar su estatus migratorio.

El presidente Barack Obama emitió una declaración elogiando la aprobación del proyecto de ley, y lo calificó como lo correcto a hacer por Estados Unidos.

El proyecto de ley conocido como DREAM Act (por su siglas sigla en inglés de Ley para el Desarrollo, Asistencia y Educación de Menores Extranjeros), fue aprobado por el Congreso por 216 votos a favor y 198 en contra.

La iniciativa que es definitiva por los activistas hispanos y los grupos defensores de los inmigrantes como un paso adelante antes de que se logre una amplia reforma migratoria, contempla la posibilidad para algunos jóvenes nacidos en el extranjero, que se puedan convertir en residentes legales del país después de pasar dos años en la universidad o en las fuerzas armadas.

La medida se aplicaría a inmigrantes que tenían menos de 16 años al ingresar a Estados Unidos, hayan vivido en el país al menos cinco años y tengan un diploma de alguna secundaria estadounidense o su equivalente.

Sus críticos consideran que es una especie de amnistía para personas que violaron la ley y que alentaría a muchos extranjeros a intentar ingresar a Estados Unidos con la esperanza de ser legalizados algún día.