Durante la Cumbre Mundial de Refugiados, el Representante especial de ACNUR y la OIM para las Américas, Eduardo Stein, advirtió que las expresiones públicas de disgusto ante la masiva llegada de venezolanos a países receptores, se están multiplicando.

Más que un problema de desplazados en busca de mejor calidad de vida, la movilización masiva de venezolanos se ha convertido en una crisis hemisférica con importante impacto en los países de la región.

Catalogada como la segunda migración más grande, después de la de Siria, pero la primera cuyos motivos no han sido una guerra o un desastre natural, la salida masiva de venezolanos ha despertado incomodidad en los ciudadanos de los países que los reciben.

Así lo señaló durante la Cumbre de Refugiados realizada en Ginebra, el representante especial de ACNUR y la OIM para las Américas, Eduardo Stein, quien además advirtió que estas manifestaciones públicas han ido en aumento.

“Hasta hace algunos meses eran casos aislados – señala Stein - pero desafortunadamente, ya se han ido multiplicando las expresiones públicas de molestia o de disgusto. No todos los casos de molestia o disgusto llegan a ser xenofóbicos; pero sí, en efecto, ya hay reacciones múltiples que, desgraciadamente, algunas fuerzas políticas de oposición están tratando de cultivar a su favor para sus propias agendas de descalificación de los gobiernos de turno”.

Algo similar refiere un reciente informe realizado por el Centro de Estudios Internacionales Estratégicos, ubicado en Washington DC. En el artículo, se explica que los venezolanos que salen de su país debido a condiciones precarias de vida, son refugiados en todo, “menos en el nombre”. Y es que, debido a que Naciones Unidas aún no los ha reconocido con este estatus, los gobiernos de cada país tampoco lo hacen, algo que impacta directamente en los beneficios que puedan obtener en estos territorios a los que se movilizan.

Moisés Rendón, analista experto en Venezuela del CSIS (Centro de Estudios Internacionales Estratégicos por sus siglas en inglés) dice que el hecho de no gozar de un estatus formal de refugiados, hace que la ayuda económica que se recibe, sea insuficiente.

“Siria, en un conflicto que ha llevado más de ocho años y más de 5.6 millones de refugiados, ha recibido casi 40 mil millones de dólares en ayuda humanitaria. South Sudan también, similarmente, un país en conflicto hace más de ocho años, ha recibido casi 11 mil millones en ayuda humanitaria. Venezuela, sólo ha recibido 157 millones en ayuda humanitaria, que es el 0.04 por ciento de lo que se ha distribuido en ayuda humanitaria en los últimos años a otros países”, explica Rendón.

Representantes del grupo de trabajo de la OEA para atender las necesidades de los migrantes venezolanos, señalan que los países receptores pudieran aprovechar de mejor manera los beneficios de asumir un refugiado. Además, solicitan a los gobiernos de países receptores que la mejor manera de ayudar a un venezolano en esta situación, es ofreciéndole la oportunidad de un trabajo.