La científica venezolana Irene Bosch se alista para sacar de manera masiva pruebas rápidas para la detección del COVID-19 en tan sólo 15 minutos. Desde su laboratorio en Boston asegura que trabajan en los últimos ensayos.

En el mundo los gobiernos aspiran a que las pruebas rápidas para detectar el coronavirus sean tan masivas como las pruebas de embarazo. La científica venezolana Irene Bosch conversó con la Venezuela 360 de la Voz de América sobre la fase final en que se encuentran las pruebas desarrolladas por su laboratorio para detectar en COVID-19 en apenas 15 minutos. El acceso a los tests que desarrolla Irene Bosch con su equipo de expertos, hacen parte de la estrategia de los países para avanzar en la reapertura de sus economías.

Jaime Moreno (VOA) ¿En qué etapa están ustedes de esta investigación y cuándo podríamos tener pruebas más rápidas? 

Irene Bosch: Ya las pruebas están hechas comercialmente en pequeña escala. Una vez que se sepa que los elementos y las condiciones de esa prueba están bien, que solamente se va a saber cuando se pruebe en el hospital,  ahí es donde nosotros vamos a autorizar, eso puede durar una semana, la puesta en marcha de las grandes cantidades de tests que hay que hacer.

 

 VOA: ¿Desde el momento en que confirme que la prueba es efectiva, en cuánto tiempo podría conocer un paciente el resultado de su test? 

Irene Bosch: El paciente y el médico pueden obtener resultados en 15 minutos porque esto es como una prueba de embarazo. Puede ser instantáneo. Se dice 15 minutos para dar chance a que las reacciones internamente se hagan, que el color aparezca, que la banda aparezca y entonces eso es lo que se estipula. Apenas 15 minutos se van a necesitar para que una persona que es positiva se le dé el diagnóstico como positivo. 

(VOA) ¿En cuánto tiempo, si todo sale bien podrían estar ya en el mercado de manera masiva y cómo funciona eso?

Irene Bosch: Para echar a andar estos robots, si todo sale bien, ellos calculan que por lo menos dos semanas para empezar una producción masiva. En otra semana se hacen todas las pruebas para cuando uno apriete el botón del robot, ya él lo que hace es hacer tests. Entonces se necesitan por lo menos, yo diría dos semanas ya para que las fábricas accedieran porque es otra cosa, yo puedo decir por favor prendan eso, pero ellos solamente  van a prender cuando ya esté todo en orden, que todo esté funcionando bien, es como un zapato al que le falte la suela. Tienen que estar todas las partes del zapato. 


VOA: ¿Estas pruebas van para el mercado de Estados Unidos o para dónde irían?

Irene Bosch: Si muy importante. Nosotros estamos haciendo una lista de países. Por ejemplo, tuvimos de todas partes del mundo, desde Ecuador de Colombia de Arabia Saudita de Malta de Europa. Hay una gran lista que tenemos. Entonces una de las grandes preguntas es cómo vamos a hacer para distribuir.



VOA: ¿Hasta el momento. Qué lecciones deja el manejo que le han dado los países a esta pandemia?

Irene Bosch: La peor lección que te puedes imaginar. Es una lección donde pareciera que estas cosas estamos en un siglo pasado, del siglo XIX no en el siglo XXI, donde nadie lo tomó en serio para prepararnos. Antes de la epidemia no había interés en hacer diagnósticos.  Ya teníamos muchos años, más de 10 años pensando que los diagnósticos no eran importantes. Esto sirve de lección para que aquellas personas que hacen salud pública entiendan que hay que poner una gran cantidad de recursos para la prevención y no para la reacción, para la prevención y la detección temprana de enfermedades epidémicas como el dengue, zika coronas, etcétera. Ojalá que sirva para ello.