La meta es asegurar que el nuevo presidente y su equipo puedan dirigir las vastas operaciones del gobierno estadounidense desde el primer día en el cargo, el 20 de enero.

Como parte del proceso, funcionarios de la saliente administración Bush se han estado reuniendo con asesores del presidente electo, Barack Obama.

Los funcionarios involucrados en previas transmisiones de mando dicen que los equipos saliente y entrante dialogan, dejando de lado las políticas de la campaña.

En las reuniones, los funcionarios salientes proveen a los líderes del equipo entrante detalles sobre presupuestos, nivel de personal, y temas clave de política.

El diálogo no finaliza cuando asume el nuevo presidente. El director ejecutivo del equipo de transición del presidente George W. Bush, en 2000, Clay Johnson, dice que la estrecha cooperación continúa por los primeros seis a ocho meses de la nueva administración.