La Casa Blanca está revisando un anteproyecto presentado por legisladores demócratas que dicen podría ayudar a la atribulada industria automotriz estadounidense a sobrevivir durante los próximos dos meses y salvar millones de puestos laborales.

El presidente George W. Bush, en una entrevista con la cadena ABC, el lunes por la noche, declinó decir si estaba cerca un acuerdo.

Bush indicó que solo las compañías que pueden sobrevivir a largo plazo deben ser elegibles para los fondos de rescate.

El mandatario expresó que los legisladores deben hacer lo mejor que puedan para garantizar que el dinero de los contribuyentes sea pagado.

También el lunes, la administración Bush y los demócratas en el Congreso dijeron que estaban logrando progreso para alcanzar un acuerdo sobre un plan que haría que las automotrices sean elegibles para un préstamo de emergencia por 15.000 millones de dólares.

Los fondos provendrían de un existente programa en el Departamento de Energía para mejorar vehículos de alta eficiencia.

La propuesta ayuda vendría con restricciones a las compañías que reciben los préstamos y permitiría que el presidente cree una junta supervisora para supervisar la reestructuración.