La capital húngara, Budapest, se encuentra hoy, martes, en calma, después de una noche de disturbios provocados por manifestantes que exigían la renuncia del prime ministro Ferenc Gyurcsany.

Las autoridades dicen que los disturbios dejaron un saldo de más de 150 personas heridas, entre ellas unos 100 oficiales de policía.

La policía disparó cañones de agua y gas lacrimógeno contra los manifestantes, en la noche del lunes, mientras que los revoltosos les tiraron piedras, prendieron fuego a varios automóviles y brevemente ocuparon el edificio de la televisión estatal.

La policía dice que sacó a los revoltosos del complejo televisivo y vació las calles de manifestantes para el amanecer de este martes.

El gabinete de seguridad nacional de Hungría planea realizar una reunión de emergencia este martes.

La violencia surgió después que unas 10 mil personas se concentraran frente al Parlamento, en Budapest, para exigir la renuncia del primer ministro Gyurcsany.

Los disturbios se iniciaron después que se supo de una grabación de Gyurcsany en la que discutía la economía húngara.

En la grabación, el premier admitía haber mentido a los votantes para continuar en el poder.