Buenos dias. Gracias por venir a la Casa Blanca. Bienvenidos al Jardin de Rosas.

Quiero agradecer a los seis presidentes que hoy estàn aquí. Sostuvimos un diálogo constructivo en la sala del gabinete sobre nuestros intereses mutuos. Esos intereses mutuos son: prosperidad para nuestros pueblos y paz en la región. Me siento honrado de estar aquí con seis extraordinarios lideres. Personas que han luchado por la democracia y que les interesa profundamente el bienestar de sus naciones.

Estamos aquí hoy porque la mejor forma de lograr la paz en nuestro hemisferio es mediante el fortalecimiento de la democracia y continuando con la transformación económica de Centro América y República Dominicana. Todos nosotros concordamos en que el Acuerdo de Libre Comercio de Centro América y República Dominicana nos presenta una oportunidad histórica para seguir adelante con nuestros objetivos comunes en una parte importante de nuestra región. CAFTA trae beneficios a todas las partes. Para las democracias nacientes en Centro América, CAFTA generará nuevas inversiones que producirán nuevos empleos. Y estándares laborales más altos para sus trabajadores.

Los consumidores centroamericanos tendrían mejor acceso a más productos estadounidenses y a mejores precios. Y al aprobar este acuerdo, enviaríamos un mensaje de que la nación más comercial del mundo está comprometida a establecer una asociación más cercana con los países cercanos que comparten nuestros valores.

Para los agricultores estadounidenses, empresarios y trabajadores, CAFTA crearía un panorama más justo. Bajo las reglas existentes, la mayor parte de las exportaciones centroamericanas ingresan a Estados Unidos libre de impuestos. Pero nuestros productos siguen sometidos a aranceles substanciales en la zona. Al aprobar CAFTA, abriríamos un mercado de 44 millones de consumidores que ya importan más de nuestros productos que Australia o Brasil. Y crearíamos incentivos para que las fábricas permanezcan en Centro América y usarían materiales estadounidenses en lugar de ir a reubicarse en Asia, donde probablemente usarían materiales asiáticos.

Finalmente, para el hemisferio occidental, CAFTA traería la seguridad que sólo puede provenir de la libertad. Actualmente una parte del mundo que una vez se caracterizó por la opresión y dictaduras militares, ahora ve su futuro en elecciones libres y libre comercio. Y nosotros no podemos dar por sentadas estas conquistas. Estas son pequeñas naciones, pero están adquiriendo grandes y valientes compromisos, y Estados Unidos necesita continuar apoyándolas a medida que recorren el sendero de apertura y de responsabilidad. Al transformar nuestro hemisferio en una poderosa área de comercio, promoveremos la gobernabilidad democrática, derechos humanos y libertad económica para todos.

Estados Unidos fue fundado en libertad, y mientras más de ella tengamos en las naciones vecinas, más libres, seguras y prosperas serán las Américas. Yo aplaudo a estos mandatarios por su visión. Les agradezco por trabajar con miembros del Congreso de ambos partidos políticos, para persuadirlos acerca de la importancia de esta pieza legislativa. Les aseguré que me incorporaré a los esfuerzos a favor de la aprobación de esta legislación. Esta legislación es buena para Centroamérica. Es buena para Estados Unidos. Quiero agradecer a todos por estar aquí. Que Dios les bendiga...