El depuesto presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, está varado en la residencia del embajador de Brasil mientras el nuevo gobierno considera si le permitirá salir al exilio.

Varios centenares de manifestantes ecuatorianos reunidos frente a la residencia, piden que Gutiérrez sea entregado para que responda cargos de abuso de poder, corrupción y represión violenta de las protestas que llevaron al voto del Congreso, que lo sacó del poder.

Las autoridades brasileñas están negociando con el nuevo gobierno y tienen un avión listo para transportar al depuesto presidente hacia el país suramericano.

Gutiérrez se refugió el miercoles en la embajada de Brasil en Quito, después que los parlamentarios ecuatorianos lo destituyeron tras una semana de violentas protestas.

El vicepresidente Alfredo Palacio fue juramentado en su reemplazo y ayer el nuevo mandatario nombró a varios ministros del gabinete.

Gutiérrez ha sido acusado de compadrazgo, de colocar en la Corte Suprema a sus partidarios y de imponer duras medidas económicas cediendo a la presión del Fondo Monetario Internacional.