La sorpresiva decisión del primer ministro itraliano Silvio Berlusconi de no renunciar dejó a Italia en medio de la peor crisis política desde que asumió el poder en 2001.

Presuntamente, Berlusconi había acordado ceder a las exigencias de un socio de la coalición en el sentido de que dimitiera y reorganizara su gabinete.

Sin embargo, tras reunirse este lunes con el presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi, el magnate de las comunicaciones convertido en político declaró que no renunciaría.

Berlusconi señaló que explicará la situación ante el parlamento, aunque no ofreció detalles.

La actual crisis surgió por la derrota de la coalición de gobierno en las elecciones regionales del mes pasado y por la renuncia de miembros del gabinete que pertenecían a la Unión Demócrata Cristiana.