El Papa Juan Pablo Segundo fue elegido en 1978. Cuando en ese año, el humo blanco salió de la chimenea de la Capilla Sistina el 16 de octubre, el mundo quedó asombrado al enterarse que el pontífice recién electo venía de la Polonia comunista, y que por primera vez en más de 450 años no sería italiano.

Les había tomado dos días y ocho votaciones a los cardenales llegar a su decisión. Pero muy pocas personas en la plaza de San Pedro reconocieron el nombre del nuevo Papa. El cardenal estadounidense, Edmund Szoka, fue uno de los sorprendidos.

Karol Wojtyla asumió el nombre de Juan Pablo Segundo. Tenía apenas 58 años cuando se dirigió a la muchedumbre en la plaza de San Pedro, y era el pontífice más joven del siglo veinte.

No teman, dijo inmediatamente a los fieles. Ese mensaje se fundamentaba en los antecedentes personales del propio Papa. Karol Wojtyla nació el 18 de mayo de 1920, en Wadowice.

En su juventud, fue ávido deportista y disfrutaba del teatro. Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, Karol asistía a la universidad de Cracovia.

En 1942, cuando decidió hacerse sacerdote los nazis habían comenzado a suprimir la enseñanza religiosa. Ningún seminario estaba autorizado y él se vio obligado a seguir estudios religiosos en la clandestinidad.

Para el año 1964, se había convertido en arzobispo de Cracovia, y tres años después ya era cardenal. A partir del día en que fue elegido Papa, era evidente que el sacerdote polaco dejaría su huella en Europa oriental.

El arzobispo estadounidense, John Foley, opina que el Papa fue uno de los principales factores que contribuyeron al colapso del comunismo. 

El Papa Juan Pablo fue dinámico y asequible. Viajó a todas partes del mundo, celebrando misas y comunicándose en ocho idiomas. Beatificó a más de 450 nuevos santos. Millones salían a verlo.

El Pontífice dijo que los recuerdos más conmovedores de sus viajes eran las enormes asambleas multicolores de fieles católicos.

Sin embargo, la insistencia de acercarse a la gran cantidad de personas que lo recibía estuvo cerca de causarle la muerte cuando en 1981, un hombre turco le disparó y lo dejó gravemente herido.

Desde su cama en el hospital, el Papa perdonó a quien quiso asesinarlo. Uno de los viajes más memorables del Papa fue a Cuba en 1998. Rompió con el aislamiento internacional de la Isla y creó la esperanza entre los cubanos de mayor libertad religiosa.

Juan Pablo Segundo dijo que un estado moderno no puede convertir en política de estado el ateísmo o la religión.

El Papa se expresó en contra de las guerras en Medio Oriente, en los Balcanes, en África. Apeló una y otra vez a los líderes mundiales para que recurrieran a medios no violentos para resolver las controversias internacionales.

No obstante, en asuntos sociales, el Papa Juan Pablo asumió una posición firmemente conservadora. Se opuso enérgicamente a los anticonceptivos artificiales, al aborto, a la ordenación de las mujeres, y al matrimonio de los sacerdotes.

El pontífice hizo grandes esfuerzos por solventar las diferencias con otros cristianos y otras religiones. Fue el primer Papa que visitó una sinagoga y pidió perdón a nombre de aquellos católicos que no ayudaron a los judíos cuando sufrieron la persecución nazi.

El mensaje constante del Papa Juan Pablo a su iglesia fue de esperanza y de reconciliación.