La salud del Sumo Pontífice católico ha declinado considerablemente desde el 1º de febrero, cuando fue llevado de urgencia al Hospital Gemelli, de Roma, con dificultades respiratorias ocasionadas por una gripe.

El Pontífice fue dado de alta 10 días después, pero fue llevado nuevamente al nosocomio el 24 de febrero, con síntomas similares. Los médicos decidieron realizar una traqueotomía.

Juan Pablo II sufre de la enfermedad de Parkinson, la cual gradualmente afecta el control muscular, incluyendo los del pecho y el cuello.

Después de la traqueotomía, el Papa permaneció en el hospital hasta el 13 de marzo.

El Pontífice hizo algunas presentaciones públicas desde entonces. En su más reciente aparición, el miércoles, no pudo hablar cuando se le puso un micrófono delante.

Horas más tarde, el Vaticano anunció que se le estaba alimentando mediante una sonda nasogástrica, para aumentar su fortaleza y ayudarlo a recuperarse de su cirugía.

La condición del papa Juan Pablo II ha declinado desde entonces.