Los familiares de Terry Schiavo, la mujer de Florida que tenía daño cerebral y que murió ayer jueves, continúan en desacuerdo, ahora en relación con los arreglos para su funeral.

Schiavo falleció 13 días después que una corte estadounidense ordenará a los médicos que desconectaran la sonda de alimentación que la mantuvo viva durante 15 años.

Los resultados de la autopsia, que podrían brindar más información sobre la extensión del daño cerebral, no estarán listos sino hasta dentro de varias semanas.

Entretanto, el esposo y los padres de la mujer siguen en desacuerdo sobre los arreglos para el funeral que se realizará la semana próxima.

El esposo de Schiavo quiere cremar el cuerpo, en tanto que los padres de Terri quieren que los restos de su hija sean sepultados en Florida.

El calvario de Schiavo ha desatado un debate público sobre el derecho religioso, moral y legal de suspender el tratamiento a los pacientes en estado comatoso.

El debate se intensificó en los últimos días cuando las cortes federales y estatales reiteradamente rechazaron los intentos de los legisladores y del presidente Bush para prolongarle la vida.

Encuestas de opinión indican que una gran mayoría de estadounidenses se opuso a que el gobierno interviniera en el caso.