Un informe del gobierno de Estados Unidos señala que los cielos del país siguen siendo vulnerables a ataques terroristas, casi cuatro años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el Centro Mundial de Comercio y el Pentágono.

El informe, el cual no había sido revelado previamente, completado en febrero por el FBI y el Departamento de Seguridad del Territorio Nacional, indica que al-Qaeda y otros grupos terroristas podrían estar tratando de detectar puntos débiles en la seguridad aérea de aviones comerciales, fletados y helicópteros.

El sector de la aviación ha recibido la mayoría de las inversiones en materia de seguridad desde los ataques del 11 de septiembre.

Más de 12 mil millones de dólares se han gastados en detectores de explosivos, puertas blindadas para las cabinas, inspectores y agentes federales.

El informe también se refiere a deficiencias en el control de cargamento de los aviones y en lo relacionado al entrenamiento en defensa personal para los pilotos, entre otras cosas.

El programa aprobado por el Congreso en abril de 2003 ha entrenado y certificado a menos de cinco mil pilotos para que lleven armas en las cabinas de vuelo. Más de 95 mil pilotos trabajan para líneas aéreas estadounidenses.