Miles de personas asistieron al funeral de estado del agente italiano de inteligencia muerto a manos de fuerzas estadounidenses en Iraq. Muchos más observaron el servicio por televisión.

La muerte de Nicola Calipari ha enojado a muchos italianos opuestos al emplazamiento de soldados italianos en Iraq.

Calípari recién había negociado la liberación de la secuestrada periodista italiana, Giuliana Sgrena, y estaba a bordo del vehículo con ella en dirección hacia el Aeropuerto de Bagdad la noche del viernes cuando soldados estadounidenses abrieron fuego contra el auto mientras se acercaba a un punto de control.

El hecho tiene versiones encontradas. Sgrena ha insinuado que los soldados estadounidenses hicieron los disparos contra el vehículo donde viajaba porque los italianos habían pagado rescate por su liberación, una práctica a la que se opone Estados Unidos.

El gobierno de Washington ha calificado el hecho como “un horrible accidente”, y el presidente Bush ha dicho que ordenará una completa investigación.