En Italia entró en efecto una de las leyes contra el cigarrillo más estrictas de Europa, aunque muchos propietarios de bares y restarurantes dicen que tienen la intención de ignorar la medida.

A partir de hoy, está prohibido fumar en oficinas, restaurantes, teatros y otros lugares públicos.

Las personas que incumplan la ley arriesgan multas substanciales, pero fumar sigue permitiéndose al aire libre, en residencias privadas o en restarurantes que instalen salones especialmente ventilados para ese fin.

Casi una cuarta parte de los italianos fuma, y el Ministro de Salud, Girolamo Sirchia, expresó que fumar cigarrillos es la primera causa de muertes evitables en el país.

Sirchia, quien es medico, dijo que la nueva ley tiene como objeto proteger a las personas que no fuman, y quienes, en sus palabras, son envenenados por la inhalación del humo de los fumadores.